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El fenómeno de los festivales
de música es relativamente
nuevo en nuestro país,
no superando la decena de años
la antigüedad en la mayoría
de los casos. En el resto del
continente, estos acontecimientos
gozan en algún caso de
una tradición y una solera
que trasciende más allá
de lo musical y pasa a formar
parte de las costumbres estivales
de muchas personas.
No hay que
investigar mucho para darnos
cuenta de que en este país
nos encontramos en una tercera
división regional en
cuanto a carácter organizativo
(programaciones, servicios,
comodidades) y sobre todo a
nivel institucional. En ciertos
festivales del centro de Europa,
por ejemplo, es inimaginable
que se plantee una cancelación
y, en el caso de darse, se reacciona
de manera eficiente subsanando
esos huecos por artistas de
similar nivel. Otra serie de
elementos se dan por supuestos
en los festivales que disfrutan
nuestros vecinos como son la
puntualidad, la seguridad y
un nivel programático
a años luz de los que
estamos acostumbrados.
No están
todos los que son, pero este
reportaje no tiene otra intención
más allá que hacer
un breve repaso de los festivales
que consideramos más
característicos tanto
de música especializada
como pueden ser Wacken en Alemania
o Download Festival en el Reino
Unido como de estilos más
diversos y entremezclados (Roskilde
en Dinamarca o Rock Werchter
en el Reino Unido). Os planteamos
una manera original de pasar
unas vacaciones y cuidado con
ella, pues crea adicción. |

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