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FREAKMIND

"Six degrees of separation" (Lengua Armada)

Coincidiendo con la explosión a nivel mundial del nu-metal (etiqueta bajo la que también se metió y perjudicó a grupos que no tenían que ver con ello pero si eran innovadores en su música) dentro de las fronteras españolas empezó a fraguarse un supuesto "movimiento de amistad" entre grupos que pudieran guardarse en la cómoda de esta denominación. De aquello hoy no queda absolutamente nada (de hecho quienes más hicieron bandera de ello ya no existen) y prácticamente podemos decir lo mismo de la gran mayoría de formaciones encuadradas bajo la denominación de unas siglas que buscaban más la picaresca de unos sobre otros. Los pocos supervivientes que subsisten hoy día, si en algún momento tuvieron relación con el estilo fuerte en ese momento, hoy se han alejado de sus principios. Aunque siempre hay excepciones...

Y una de ellas son Freakmind, ponerles un sello sería injusto para la abundancia de cualidades presentes en "Six degrees of separation", pero lo cierto es que partiendo de una de las materias en que se fundamenta esta denominación, como es la alternancia de melodía y fuerza (así quedaba claro en su maqueta homónima), del uso de recursos tipo electrónica o dj encontramos un debut tocado por la mano mágica del siempre recordado Bigsimon, capaz de hacer saltar y estremecerse a la par. El scratching o sampleados aparecen distribuidos con mesura como un punto de permanencia, sin embargo, pasar de dos a una guitarra ha sido un punto clave en la evolución de la banda porque ha reducido el peso de su sonido, pero, por otra parte, ha ganado en prestaciones.

Y es que en cada tema se percibe laboriosidad y búsqueda para dejarlo rodado, en determinados momentos sientes como si una válvula hinchara y aumentara de tamaño los temas que suben todo lo posible pero, de igual modo, saben desinflarse. "Walking in the clouds" es, literalmente, impresionante y enseña todas las cualidades que vas a poder escuchar a continuación ya que esta no es una obra sólo para dejarse llevar, "So hard, so soon" avanza y retrocede sin descanso, gestiona con saber el tiempo, y con "Black tongue" recaes en uno de los detalles más destacados de Freakmind, estribillos gigantes conseguidos tanto por la voz como por los coros (todo en un magnífico inglés). Cada tema tiene su espacio para darse rienda suelta pero también para momentos soñadores ("Innocence proportions") o vaporosos ("Everything is gone"). En "Drowned" se va subiendo y haciendo que ocurran cosas, "Mesiah" es más estereotipado pero sigue resplandeciendo a pesar de la brevedad. Pasando a "Mantra" encontramos un interludio previo y cerramos el disco, poco más de cuarenta insaciables minutos, con "Blow my soul", donde la voz de Lorena Brasero junto a Katxas acentúa las características de la música; y una culminación magnífica bajo el curioso nombre de "Pokemon" certifica que los grados de separación de Freakmind respecto al resto son muchos y no han llegado fruto de modas pasajeras sino de un esfuerzo y constancia que les sitúa en el punto álgido aquí demostrado.