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Los músicos
no dejan de sorprenderte. Te
puedes estar muriendo de hambre,
tener todo tipo de politoxicomanías,
ser un “tiradillo”
de la vida… Sin embargo,
te juntas con una serie de individuos
iguales o parecidos a ti, generas
química y te transformas
en un talento compositivo. Increíble
pero cierto. La historia de
Hanoi Rocks no tiene explicación
razonable. La hemos contado
en diferentes ocasiones, sobre
todo a propósito de la
entrevista que mantuvimos hace
un par de años con Michael
Monroe. Gente sin suerte pero
capaces de regalarnos discos
de calidad brutal en los ochenta,
descender a los infiernos en
múltiples ocasiones,
regresar y sacarse de la manga
dos trallazos como “Twelve
shots on the rocks” o
“Another hostile takeover”.
Incomprensible… pero más
aún cuando nos refiramos
en las siguientes líneas
a “Street poetry”.
Pues sí
porque cuando lo escuché
por primera vez no me lo podía
creer. ¡Lo han vuelto
a hacer! Por no divagar mucho,
afirmo que “Street poetry”
(Demolition Records) es una
joya, de los mejores discos
de 2007 y uno de los más
brillantes en la carrera de
los finlandeses. A mí
“Another hostile takeover”
me encanta pero, por sacarle
algún defecto, echaba
en falta temas comerciales,
de esos que en otro tiempo les
hubieran hecho alcanzar teóricamente
el estrellato mundial. Monroe,
McCoy y demás se tiraron
por el lado crudo del rock,
lo cual es plausible pero en
“Street poetry”
aúnan las dos vertientes
de Hanoi: Los temas roqueros
y poderosos más su versión
dulcificada no exenta de rabia.
En serio, todavía
estoy epatado ante estas trece
composiciones que esta banda
“maldita” se ha
sacado de la manga. Por supuesto,
considero que la mano cada más
alargada de Conny Bloom (el
segundo guitarrista y líder
de Electric Boys) ha tenido
mucho que ver pero es que la
frescura que destilan las canciones
es impresionante. Sólo
con decir que si a un neófito
le dicen que “Street poetry”
está editado en 1986
se lo cree a pies juntillas.
No querría
destacar ningún tema
en concreto porque aquí
no hay rellenos. Lo que sí
me gustaría es identificar
la distinción antes comentada.
En la vertiente cañera
y más en la tónica
de sus discos de retorno encontraríamos
la inicial “Hypermobile”,
la brillante “Highwire”,
“Powertrip” o una
“Trascendental groove”
con efluvios de “Oriental
beat” y una parte central
muy rítmica y groovie.
En el lado accesible, por supuesto,
comenzar hablando del single
“Fashion” que, paradójicamente,
no me parece de las mejores
y languidece ante, por ejemplo,
el increíble tema título
o dos cortes que rebosan esa
inocencia juvenil que siempre
he apreciado en Hanoi Rocks
por mucho que sean unos veteranos:
“Teenage revolution”
y “Worth your weight in
gold”. Además,
en esta línea, el himno
“This one´s for
rock ´n´ roll”
para corear en los conciertos
hasta dejarte el alma porque
eso es Hanoi Rocks: ROCK ´N´
ROLL, con mayúsculas.
De actuaciones
individuales, poco que argumentar.
Michael Monroe es un crack y
saca a pasear su saxo en contadas
pero acertadas ocasiones. Andy
McCoy sigue vivo y eso siempre
es una gran noticia. De Conny
ya hemos hablamos y la base
rítmica, A.C. y Lacu,
con la eficacia habitual. Imprescindible
para cualquier seguidor de Hanoi
Rocks, amantes del rock, el
hard y, por qué no, la
buena música. En el top10
de 2007. Garantizado.
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