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Voy a resultar
muy rotundo en mis comentarios
sobre este disco porque la ocasión
lo merece. Nunca me he preocupado
demasiado de seguir la carrera
de los suecos Hardcore Superstar.
Me habían hablado maravillas
de ellos pero después
de las decepciones que me llevé
con Backyard Babies (salvo “Total
13”) o Hellacopters no
quise “picar” en
más ocasiones con esta
supesta “nueva ola de
hard rock” que a finales
de los noventa asoló
Escandinavia. Por eso, cuando
me llegó este “Dreamin´
in a casket” le resté
importancia antes de escucharlo.
Preferí huir hacia cosas
más actuales provenientes
de la misma zona y practicando
ese estilo como los fantásticos
Hell N´ Diesel o Babilon
Bombs. ¡Qué gran
error cometí!
Desde la primera
vez que puse “Dreamin´
in a casket” me enamoré
del disco. Es más, a
los pocos días adquirí
su predecesor, otra pasada de
álbum. Lo que han hecho
Hardcore Superstar en este trabajo
es hard rock angelino de nivel
superior. Llámalo sleazy
del siglo XXI o lo que quieras,
pero lo han clavado. Independientemente
de que introduzcan otras influencias,
para mí no hay duda de
cuál es la banda referencia
de los de Gotemburgo, tanto
por su música como por
la voz de Jocke Berg. Algunos
os sorprenderéis pero
si escucháis esto sin
prejuicios a mí no me
queda duda de que Hardcore Superstar
son los Ratt del nuevo milenio.
En lo único que no llegan
es en la calidad de las guitarras,
en especial los solos, porque
para ser como Warren Di Martini
tendrían que vivir seiscientos
años, pero en el resto
me han convencido. Un cantante
rasgado y “chillón”,
riffs que no reniegan del metal,
temas pesados para lo que es
este género pero que
se complementan con el espíritu
festivo,…
Todo este compendio
de características se
puede comprobar desde la apertura
“Need no company”.
Las voces a lo Stephen Pearcy,
una guitarra doblada por detrás
del estribillo o el ritmo potente
pero no excesivamente rápido.
Nos encontramos ante una revisión
moderna de los tiempos de “Invasion
of your privacy” o “Dance”.
Otra de las cualidades de “Dreamin´
in a casket” es que en
ningún momento se baja
el pistón de calidad.
El comienzo es brutal porque
a “Need no company”
le siguen la adictiva “Medicate
me”, el metalero tema
título con un riff a
lo “Mr. Brownstone”
de Guns N´ Roses que desembarca
en un estribillo comercial,
los coros de “Silence
for the peacefully” o
“Sophiscated ladies que
te incitan a cantarlos a todas
horas, y así podríamos
seguir hasta la final “No
resistance”, quizá
el corte más punk del
disco.
Probablemente,
y en relación a anteriores
discos, Hardcore Superstar hayan
derivado hacia un componente
más accesible para las
masas pero eso les ha alejado
del punk crudo y acercado a
las grandes formaciones de los
ochenta de hard rock. Para algunos,
esto será negativo pero,
en mi caso, significa el nacimiento
de mi pasión por el cuarteto
sueco. De los mejores discos
de hard rock que he escuchado
en los últimos años,
no sólo por deméritos
de los demás sino porque
aquí hay un producto
excelente.
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