|
Cualquiera
puede pensar que el ponernos
a loar las excelencias de una
banda que, en su momento, fue
considerada de tercera división
pero que a lo largo de los años
ha conseguido un status de culto,
no sólo por sus discos,
sino por la elevación
a los altares de su vocalista,
puede ser un ejercicio demagogo
de “truismo”. Aun
a riesgo de ser vilipendiado
por ello, voy a descubrirme
ante los dioses Helstar. El
quinteto texano comenzó
allá por 1982 y un par
de años más tarde
editó su magnífico
debut, “Burning star”,
uno de los más increíbles
ejercicios de power metal USA
de aquella década que
nos descubrió a un muchacho
que entonces se hacía
llamar Bill Lionel pero que
pasará a la posteridad
con su verdadero nombre, James
Rivera. Culo de mal asiento
(su reyerta a botellazos con
Geoff Thorpe ha provocado su
salida inminente de Vicious
Rumors), ha militado en infinidad
de formaciones pero la única
que puede ser denominada SU
BANDA, así con mayúsculas,
es Helstar.
Después
de “Burning star”
vinieron tres trabajos más,
todos de calidad suprema aunque
si he de quedarme con alguno,
optaré por el seminal
“Remnants of war”.
Además, “A distant
thunder” y el conceptual
“Nosferatu”, que
nos mostró a unos Helstar
mucho más técnicos
que en sus inicios y acercándose
a los primeros Fates Warning.
Desde entonces, y casi evocando
al vampiro, han aparecido y
desaparecido súbitamente,
como en aquel “Multiples
of black” de 1995, un
disco correcto pero a mucha
distancia de sus predecesores,
el directo “Twas the night
of a hellish Xmas”, editado
en 2000, “The James Rivera
legacy” un año
más tarde o ya en 2006
el DVD “Burning alive”.
Ahora con cuatro
quintas partes de la formación
de “Remnants of war”
de nuevo en el grupo dispuestos
a tomar la carretera y con un
álbum de estudio en ciernes,
buscan volver al primer plano
con la regrabación de
muchos de sus clásicos
en “Sins of the past”
(AFM). Ya sabéis lo que
suelo comentar de esta moda
que, parece, nos inunda estos
últimos meses, es superflua.
Éste estaría a
la altura del de Tankard, es
decir, poca actualización
de las canciones, mucho mejor
sonido sin pérdida de
esencia y una más brillante
ejecución aunque añoramos
el sabor añejo. Siempre
recomendaría que os hicierais
un favor y adquirieras sus cuatro
primeras obras pero si el parné
no da para más, “Sins
of the past” puede ser
un sustituto momentáneo
porque la música de Helstar
os atrapará de tal forma
que correréis a la tienda
a comprar sus discos.
La selección
de temas, como sistemáticamente
ocurre en este tipo de productos,
es discutible: Tres de “Burning
star”, cuatro de “Remnants
of war”, y dos de “A
distant thunder” y “Nosferatu”,
respectivamente. En cuanto al
número en la repartición,
nada que decir. Sin embargo,
me sorprende la ausencia de
la gloriosa “Run with
the pack” de su debut,
pero vamos, es algo más
personal que trascendente. Lo
importante son los dos temas
nuevos. El doble bombo de “Tormentor”
precede a un James que despista
en la primera estrofa con una
voz mucho más agresiva
de lo habitual, algo que rápidamente
se corrige porque estamos ante
un corte de puro US metal. Ésta
es la línea que, en mi
opinión, deberían
de seguir en su próxima
entrega. En cuanto a “Caress
of the dead” es 100% “Nosferatu”
con Rivera creando una melodía
vocal que se acopla con la guitarra
y una base rítmica poderosísima.
Como veis,
no puedo ser objetivo con Helstar.
Yo no compraría “Sins
of the past” salvo como
manera de adentrarme en la propuesta
del quinteto chicano, o descendiente
de. Ojalá en 2008 alguien
los traiga por estas tierras
aunque, por si acaso esto no
ocurre (que me temo será
así), yo ya he puesto
remedio y cuento los días
para verles en Keep It True
de abril. Imprescindible para
cualquier amante del power metal
americano.
|





|