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La vuelta
de los Asia originales (no la
patraña esa que rula
por Estados Unidos) resultó
una gran noticia, sobre todo
por los sensacionales conciertos
que dieron por todo el globo.
Aún recuerdo con cariño
lo mucho que disfruté
en Madrid con Palmer, Howe,
Wetton y Downes. Cada uno en
su estilo, ofrecieron un excelente
recital. Otra cosa fue “Phoenix”,
el disco de retorno. No estaba
mal, tenía buenos temas
pero para nada se acercaba a
las joyas pasadas. Con todo,
creo que era una buena “excusa”
y motivo más que suficiente
para justificar la gira. Es
más, pensaba que el resto
de proyectos conjuntos que tenían
algunos de sus componentes quedaban
en un segundo plano para dar
prioridad al “supergrupo”.
Pues no, Downes
y Wetton remotan Icon para regalarnos
una tercera entrega. Los dos
primeros discos estaban marcados
por las canciones de agradable
escucha, rock sinfónicos
sin grandes alardes en las estructuras
ni complejidades. Bien, molaban,
aunque no te hacían pensar
que estábamos ante obras
maestras del género.
Este “3” se abre
con la excelente “Twice
the man that I am” que
me recuerda horrores a los Asia
del “Astra”. En
concreto, las estrofas me transportan
directamente a “Go”.
Buena señal.
“Destiny”
ya es otra historia. No es mala,
ni mucho menos, pero le falta
algo de magia. Un gran órgano
de Geoff Downes es lo mejor
de la notable “Green lights
and blue skies” aunque
luego los efectos, en mi opinión,
la echan a perder un poco. Este
tema está enlazado con
“Raven” (un corte
lento en la que la voz de Wetton
comparte protagonismo con Anne-Marie
Helder) y la también
balada “My life in your
hands” que termina con
un crescendo típico y,
en parte, “pasteloso”
pero realmente bonito.
Las guitarras
poderosas subyacen en “Sex,
power and money”, aunque
es solo un espejismo porque
cuando John canta quedan en
un segundo plano. La instrumental
“Anna´s kiss”
me parece un tostón de
cuidado que se podrían
haber ahorrado para entrar de
lleno en la oscura (para los
parámetros de Icon, se
entiende) “Under the sky”,
cuyo estribillo es realmente
flojo.
Otro buen riff
mezclado con un pomposo teclado
nos hace recuperar la esperanza
con “Don´t go out
tonight”, alegre y sencilla
de oír. Aunque no tiene
nada de especial, “Never
thought I´d see you again”
es, junto a “Twice the
man that I am”, mi preferida.
Comercial y popera, sí,
pero de gran calidad. El álbum
se cierra con la introspectiva
“Peace in our time”,
con un coro casi eclesial de
inicio, una canción más
épica que acerca a John
Wetton al Chris de Burgh del
“Crusader”.
Un buen final
para un disco que se deja escuchar.
Le pasa algo similar a sus dos
predecesores. No estamos ante
un trabajo cumbre, que nos haga
levantar del asiento, pero sí
podemos asegurar que cualquier
seguidor de estos dos cracks,
Geoff Downes y John Wetton,
quedará satisfecho. Incluso,
me atrevería a decir
que mi sensación ha sido
más positiva que con
el “Phoenix” de
Asia, tal vez porque de éste
esperaba algo más y no
me dio todo lo que pedía.
Sin embargo, las expectativas
que tenía con Icon eran
exactamente estas. Como las
ha cumplido, a mí me
vale.
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