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Os reconozco,
tropezando con mi rostro distinto
de cada día, por la capacidad
de devolver la ilusión
a viejos rockeros trasnochados
(como el que escribe) un tanto
hastiados ya de grupos que hacen
del rock básico una colección
de tópicos que escupen
textos kalimotxeros o fumetas
y exponen sopor en las formas
musicales.
Descaro con
elegancia con sabor añejo
es lo vuestro frente a cierta
monocromia imperante en la escena
peninsular que hace bailar a
mas de uno con cuatro acordes
y tres consignas baratas. El
salto entre el primer disco
“Me lo guiso como puedo”
(2001) y “Segunda Impresión”
(febrero 2003) es cuantitativo.
Mayor dominio del instrumento,
composiciones mejor cerradas,
se traducen en cambios de ritmo
agradables que coquetean con
varios estilos pero siempre
teniendo el rock and roll básico,
guitarrero y directo como brújula
permanente.
Queráis
o no estáis mas cerca
de Cucharada, Mermelada o Tony,
Ramiro y Rosendo (Leño)
que de Mama Ladilla, Los Despistaos,
Canallas o Marea con los que
creo que habéis compartido
escenarios y experiencias de
todos colores y las tres cuartas
partes de la prensa musical
de este país tendera
a asociaros. Os reconozco, me
identifico, en los textos irónicos,
inteligentes, cargados de doble
sentido o explícitos
(según requiera la ocasión).
Inconformismo y reflexiones
directas a la yugular de las
que lamento profundamente vislumbrar
que a mucho de vuestro potencial
público (dicho con todo
el respeto del
mundo) quizá se le venga
un poco grande andar pensando
y bailando mientras rebuscan
en el diccionario términos
como “Autarquía”
(Tantas libertades... y tan
poca libertad. Tan incuestionable
que se debe cuestionar). Eso
no quiere decir que debáis
bajar el listón de vuestra
lírica y crear canciones
radicales con K de pose o ñoñas
odas al amor primaveral lleno
de acné. Al contrario,
la revolución por articular
entre todos será mas
profunda y digna, si se realiza
con elegancia y cultura, sin
que eso signifique que haya
que tener que estar demostrando
lo mucho que se sabe de que
va el “rollo”(Siempre
seré minoría tras
mi pedazo de piel). Reconozco
que lo vuestro no es pose, sino
simplemente, y entre comillas,
sudor, rabia y coherencia con
el camino recorrido hasta ahora
puesto que mantenéis
los pies firmes sobre el suelo.
¿Ya
ti?. ¿Te suenan?. ¿Los
Reconoces?. ¿Te reconoces?.
Os agradezco,
sobre todo a Lutter, vuestro
cantante, que no haya utilizado
una de esas voces nasales tan
molestas e impersonales y opte
por cantar con naturalidad dentro
de sus registros, sin forzar,
respirando y jugando con los
silencios. Además hay
que reconocerle la excelente
dicción que despliega,
algo de lo que no pueden alardear
muchos cantantes rockeros de
este lugar. Los juegos de varias
voces tienen brillo y fuerza
por igual a lo largo de todo
el disco, me gustan especialmente
la segunda voz que ha aportado
Kutxi de Marea en “Segunda
Impresión”, la
composición que da titulo
al álbum, y el trabajo
de Zurri en “Levantad”,
sin duda una de las composiciones
más brillantes y elaboradas
de todo el disco.
La pasada semana
os reconocí en el escenario
de Caracol, pusisteis caras
y energía a las músicas
plasmadas en el disco, aunque
a Joris (otro de esos cracks
multi disciplinares que no para)
ya le tenia ubicado. Cada uno
de los cuatros Reconocibles
maneja su instrumento con soltura
asumiendo con naturalidad el
papel individual a favor del
colectivo, el grupo. La inquietud
os hace crecer. Jodio “Búho”
como se maneja sobre las seis
cuerdas (ups... no se me ocurre
otro modo de expresarlo mas
gráficamente). Las tablas
son vuestras, banda hecha por
y para el directo con la complicidad
con la audiencia como inexcusable
motor de explosión de
cada bolo.
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