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Hablar de
Dave Mustaine es hacerlo de
un icono del metal. Este tipo,
en sí mismo, lo tiene
todo. Ha sido un maldito por
ser expulsado de la banda más
conocida del género,
posee un talento artístico
innegable, como cualquier genio
su estado de ánimo es
volátil tomando decisiones
acertadas y erróneas
por igual, ha descendido muchas
veces al infierno de las drogas
y se ha logrado recuperar, actúa
con un brazo lesionado que le
molesta para tocar,… Podría
seguir porque MegaDave daría
para horas de disertación
y ríos de tinta. Tras
una marcha un tanto confusa,
Mustaine se reunió consigo
mismo, para reformar Megadeth
obviando a su sempiterno compañero
de fatigas Dave Ellefson y reclutando
una formación completamente
nueva. Y es que las idas y venidas
han sido constantes en este
casi cuarto de siglo de historia
de los californianos.
El retorno
con “The system has failed”
no estuvo mal. Era un buen disco,
nada que ver con bodrios de
ex compañeros y demás,
pero tampoco te volaba la cabeza.
Las ventas, sin ser excelsas,
no estuvieron a la altura de
lo que nuestro hombre esperaba.
Después de una extensa
gira, se encerró en el
estudio para recapacitar sobre
cómo tenía que
plantearse el futuro. El álbum
que iba a componer sería
un todo o nada, declaró
Mustaine. Rompió con
su compañía, encontró
refugio en la “multinacional
independiente” Roadrunner
y ha compuesto diez temas, además
de osar con un remake de uno
de sus clásicos.
Empecemos por
esto último. “A
tout le monde” se podría
considerar como uno de sus temas
más emblemáticos
de los noventa. Con cierto aire
comercial, Dave recondujo esta
canción en “Youthanasia”
hasta convertirla en un pequeño
hit. Ahora, rebautizada con
el apellido de “Set me
free”, ha invitado a Cristina
Scabbia de Lacuna Coil para
hacer una especie de dueto,
siempre con nuestro vanidoso
(porque puede) Mustaine en el
papel estelar. Incluso, ha grabado
un vídeo y la ha lanzado
como single. ¡Qué
queréis que os diga!
Personalmente considero que
no es la forma de buscar el
éxito masivo. El tema
original era perfecto en su
concepción inicial y
pienso que esta versión
era innecesaria. Sin embargo,
parece que ha obtenido sus frutos
porque el álbum está
vendiendo como churros…
esto, a simple vista.
La realidad
nos dice que si “United
abominations” está
arrasando en crítica
y discos facturados es, ni más
ni menos, porque estamos ante
una notable entrega. Para mí,
con un estilo más adaptado
a los tiempos pero sin dejar
de sonar a Megadeth, este disco
retoma la herencia “Countdown
to extinction” o “Youthanasia”
y va un paso más allá
en calidad con respecto a “The
system has failed”. En
una primera escucha puede que
la producción parezca
demasiado pulcra pero está
así a propósito
y, tras sucesivas rotaciones,
te convences de que es adecuada.
Es verdad que
el comienzo es matador y ayuda
a tener esta percepción
global porque su segunda mitad
no llega, ni de lejos, a la
calidad de los cortes iniciales.
“Sleepwalker” nos
devuelve al Mustaine más
cabreado y agresivo. Se nota
que tiene que estar “peleado”
con alguien o algo para dar
todo lo que se espera de una
mente tan caprichosa como privilegiada.
Muy cañera y con un gran
trabajo de guitarras, cortesía
del propio Dave y el infravalorado
Glen Drover. “Washington
is next” ofrece un solo
de partida alucinante y la base
rítmica se puede calificar
de thrash. Potente pero a la
vez accesible roza la perfección,
excelente. Por otro lado, “Never
walk alone… a call to
arms” no es tan inmediata.
Le das más valor según
la asientas en tu cabeza porque
mezcla los Megadeth más
intrincados con los actuales.
De las que más se alejan
del estilo del disco.
El tema título comienza
oscuro y lento. Poco a poco,
los instrumentos aceleran hasta
que la canción se convierte
en un riff marcado con la voz
por encima. Desemboca en un
estribillo que culmina una letra
reivindicativa. El quinteto
estrella se cierra con “Gears
of war”, otro single en
potencia, con unas melodías
de guitarra pegadizas y teóricamente
adictivas. No obstante, reconozco
que es la que menos me atrae
de las hasta aquí comentadas.
“Blessed
are the dead” pasaría
desapercibida si no fuera porque
el solo es glorioso, el mejor
de “United abominations”.
“Pay for blood”
tiene riffs cortados, de esos
que los puristas denominarían
como “modernos”,
pero que se adaptan de maravilla
a las estrofas. Lástima
que el estribillo no esté
a la altura porque podría
haber sido de las brillantes
quedándose en, simplemente,
buena. Quitando lo de “A
tout le monde (set me free)”,
el corte que menos me atrae
es “Amerikhastan”.
En un intento de hacer algo
distinto, las estrofas habladas
no encajan con la música
y crean una sensación
de desorden que no me gusta.
Todo lo contrario cabría
decir de “You´re
dead” donde Megadeth se
parecen enormemente a Nevermore
por esa atmósfera densa,
lenta y machacona. De la segunda
mitad, me parece la más
destacada. Para concluir, el
medio tiempo “Burnt ice”
sería únicamente
correcto si no fuera por otro
grandioso sólo y un cambio
final que retoma la senda de
la velocidad.
Con bandas
tan míticas como Megadeth
las cosas se magnifican. “United
abominations” es el resultado
de un Mustaine inspirado pero
que nadie se engañe,
esto no “Rust in peace”,
“Peace sells” ni
“Countdown”. Es
un notable disco de un grupo
liderado por un entrañable
“outlaw” dentro
de un océano de mediocridad
de lanzamientos musicales. Claro
que, visto lo visto, me parece
que lo mínimo que debemos
hacer es aplaudir a Mustaine.
Recomendable para cualquier
amante del heavy metal.
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