Hay un montón de norteamericanos
que no quieren cambiar sangre
por petróleo, ni están
dispuestos a que más
gente muera por el amor al dinero
de desbocados intereses empresariales
de algunos grandes lobbies de
su país. Estos malos
contribuyentes, a los ojos de
su actual gobierno, son ciudadanos
de a pie procedentes de diferentes
estratos sociales que si bien
no tienen una línea política
muy definida si hacen común
frente contestatario al lodo
de sangre y de barro en el que
la presidencia Bush ha convertido
Irak La misma administración
de halcones ultras que no han
movido un solo dedo ante la
barbarie en Líbano y
Palestina. El mismo pueblo americano
que sufrió en sus carnes
el ninguneo y falta de respuesta
eficaz de su administración
tras la tragedia de New Orleans.
Al Jourgensen,
como otros músicos y
colectivos de diversas disciplinas,
ha adquirido un compromiso cívico
y artístico como respuesta
a las mentiras asesinas que
radia su presidente (“Señor
Peligro”) en la alocución
radiofónica de los viernes
para todo el país. En
una nueva muestra de un discurso
tan incendiario como realista
y tan actualizado como nada
demagógico en los textos
de “Rio Grande Blood”
no se vislumbra frontera entre
realidad y ficción al
reconstruir hechos basados en
la realidad en contundentes
alegatos contra uno de los periodos
presidenciales más turbios
de la historia de los Estados
Unidos. Los discursos de George
W. Bush han sido sampleados
y manipulados para mostrar claramente
el mensaje entre líneas
(que no es necesario poner al
revés) que el gran tejano
nunca diría mirando a
cámara. Ese material
sonoro explícito es uno
de los ejes principales de la
narración ya que Jourgensen,
y sus renovados y vitalistas
Ministry, le van dando respuesta
en cada uno de los diez capítulos
de tan devastador y necesario,
desde muchos puntos de vista,
álbum.
Mientras se
derrite la democracia, gracias
a un gobierno belicista, dentro
y fuera de los Estados Unidos,
Jourgensen está tocado
por la gracia del innombrable
tanto a la hora de escribir
letras (incluso pasajes enteros
en castellano) como en el momento
de afrontar la búsqueda
de las músicas que ensamblen
y canalicen su rabia.
“Rio
Grande Blood” puede volarte
la neurona no solo por la explosiva
química de la narración
sino también (y lo que
es más destacable y novedoso)
por la rabia gindcore y por
las innovadoras guitarras metálicas
que escupe el disco.
Al conocido
territorio de metal pesado industrial
que Ministry han expuesto en
cada una de sus obras, en el
segundo disco post-Baker Al
Jourgensen aliña su personal
universo sombrío con
metal moderno, muy rápido
en ocasiones y cortante siempre
como bisturí en mano
de cirujano. La sociedad musical
que Jourgensen ha formado con
el brillante Tommy Victory (ex
guitarrista y alma mater de
Prong) ha dado sobresalientes
frutos pues tanto su aportación
como la de Paul Raven (ex-Killing
Joke's dejando como cargas de
profundidad demoledoras secuencias
electrónicas empastadas
a baterías trash metal
que dejan a los extintos Atari
Teenage Riot en simples aprendices
de brujo) han llevado el sonido
de Ministry hacia un nuevo y
excitante estado mental y físico.
Ministry 2006 – “Rio
Grande Blood”
01. Rio Grande blood
02. Señor peligro
03. Gangreen (Artista invitado:
Sergent Major)
04. Fear (Is Big Business)
05. Lies lies lies
06. The Great Satan
07. Yellow cake
08. Palestina
09. Ass clown (Artista invitado:
Jello Biafra)
10. Khyber pass
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