|
Dice Miquel
Jurado que el Jazz y el Cómic
son dos disciplinas artísticas
condenadas a entenderse. Nacidas
en el siglo XX, ambas han contado
con el apoyo de la gente y de
muchos de los intelectuales
que han coexistido con ellas.
Precisamente la coexistencia
física de ambas es lo
que pretende esta loable iniciativa
llamada Music Comics Collection,
una serie de comic-discos en
los que por una parte se cuenta
la vida y trayectoria musical
del artista en cómic
y por otra podemos degustar
sus mejores composiciones en
dos cd’s.
El primer volumen
está dedicado al músico
catalán Tete Montoliu,
un prodigioso de su instrumento,
el piano, y precursor del jazz
en un país sin demasiada
tradición por la música
que nació en Estados
Unidos gracias a las raíces
musciales de los inmigrantes
del continente africano.
Las ilustraciones
de Gani Jakupi van narrando
la vida del músico, sus
momentos estelares, retratando
a sus amigos, familiares, referentes
musicales.. en definitiva se
trata de la vida dibujada de
Tete con algunas inserciones
fotográficas, afiches,
programas y portadas de discos
hábilmente integrados.
Con un juego de tipografías
y formatos de bocadillos de
texto en el libro se mezclan
diálogos de los personajes,
la historia del músico
contada por un narrador y la
propia historia de este disco
libro plasmada en retazos de
textos en cursiva con sensaciones
y matices de lo que vemos en
algunas páginas.
Hay una opción
estética en este trabajo
que pasa por el tono oscuro.
La oscuridad del bluesman, del
jazz, de una vida en penumbras,
del hecho de nacer blanco con
alma de negro sufriendo esa
“pasión por la
negritud”. Eso se plasma
en todo el cómic con
una opción mantenida
con criterio por el dibujante
Jakupi, supongo que con la aquiescencia
de Miquel Jurado, periodista
musical, autor de la biografía
“Tete: quasi autobiografía”
(1998) y responsable de la selección
de temas de una amplia discografía
de más de 28 años
de excelentes trabajos.
Por tanto es
un trabajo a caballo entre el
la ficción, la labor
periodística y el tributo
al músico. Todo es importante,
todo está bien plasmado,
pero lógicamente tiene
mucho peso el lado humano de
Tete, salpicado de ricas anécdotas
personales y musicales. Cuando
lees el cómic te das
cuenta como la pasión
por la música es capaz
de hacer superar una discapacidad
tan seria como la invidencia.
Tete no sólo tocaba con
verdadera maestría su
piano, sino que también
era capaz por ejemplo de seleccionar
el LP deseado de su inmensa
colección de vinilos
sin vacilar lo más mínimo.
Su empeño en tocar jazz
y blues no era menor, y consiguió
desde ser aceptado como alumno
a pesar de ser ciego, hasta
empezar a tocar jazz con Lionel
Hampton que pasaba de gira por
Barcelona y que inmediatamente
lo contrató para su banda.
A partir de ahí su carrera
sería fulgurante y eso
aparece plasmado en el cómic,
pero también encontramos
datos sobre su vida privada,
su carácter, sus amores,
las opiniones de sus amigos,
etc.
La selección
musical por cierto es muy completa.
En ella se recogen los temas
preferidos de Tete, los que
más tocaba, divididos
en dos cd’s. El primero
de ellos impregnado por el blues
y ese genuino toque mediterráneo
que imprimía Tete en
sus interpretaciones; y el segundo
de ellos con temas más
intimistas y ceñidos
al sonido del piano. Sobre todos
ellos sobrevuela una reivindicación
declarada por el propio Miquel
Jurado de que Tete Montoliu
era un gran compositor, algo
que el propio músico
ponía en cuestión,
pero que una vez escuchada esta
gran selección, no deja
lugar a dudas sobre la creatividad
de este gran músico que
bien merece un Cómic.
|


|