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España
es un país cainita. Siempre
preferimos lo de fuera a aquello
que se nos ofrece desde casa.
Es evidente que el metal patrio
nunca ha estado a la altura
de lo que se tejía en
otros muchos estados pero cuando
una banda ha intentado despuntar
utilizando el inglés
se le ha dado la espalda. Lo
de Easy Rider fue una vergüenza.
Pase que cuando estaba el ínclito
Eugenio podría faltarles
algo pero la entrada de Ron
Finn supuso un empujón
de calidad que les llevó
a grabar “Regeneration”
y el excelente “Animal”.
¿Qué paso? Pues
que traerse al bueno de Ron
desde Boston para dar conciertos
ante menos de un centenar de
personas es descorazonador.
Por eso, Easy Rider están
en un parón (¿definitivo?)
y sus miembros han reclutado
al vocalista Toni Menguiano
para formar Neomenia.
Lo primero
que hay que destacar es que
ambas formaciones se parecen
en que comparten cuatro componentes,
nada más. A diferencia
de la propuesta de heavy tradicional
de Easy Rider, Neomenia se decanta
por un metal melódico
muy influido por las corrientes
actuales y un vocalista magnífico
pero de esos que te pueden no
entrar. Así, los registros
de Toni pueden asimilarse a
los de su tocayo de Sangre Azul
y, a la vez, a los de gente
como Chad Kroeger de Nickelback
o el gran Ramón Lage
de Avalanch, con lo que, ya
sabéis, entre los más
obtusos surgirán los
rechazos.
Craso error
porque “Luna nueva”
es un muy buen disco que encima
nos descubre a un notable cantante.
“Atrapado en la noche”
es un comienzo correcto y “El
hombre y la guerra” está
bien pero tal vez le falte algo
de fuerza. Es a partir de “Perdido
en el adiós” donde
el álbum empieza a despegar.
El piano inicial deja su lugar
a un excelente cambio de ritmo,
notable predecesora de la cañera
“Quiso ser balada”
con brillante mezcla de melodías
por detrás de la voz.
“Por amor” no me
convence tanto porque, sin ser
mala, sí que me parece
que cantante y música
transcurren de un modo paralelo
pero sin terminar de encajar.
La velocidad vuelve en ”Jugando
a perder” cuya letra “canalla”
me atrae menos que el tema en
sí.
La canción
que da título a este
debut es magnífica. Una
programación abre esta
balada en donde las voces susurradas
juegan un papel esencial en
una estructura para nada típica,
emotiva y muy melancólica,
coronada por un brillante estribillo.
Por su parte, “A contracorriente”
es de esos cortes que nunca
estará entre tus preferidos
pero que contribuyen a dar empaque
al conjunto, algo que también
se podría decir de “La
visión”. “Colgado
de ti” es la composición
que más dejes a lo Easy
Rider tiene. Sin duda es la
más añeja aunque
el estribillo no está
acorde con la calidad del resto
del tema. “Luna nueva”
concluye con “Va por ti”
donde vuelve a reforzarse la
idea de que Toni es un descubrimiento
a seguir en el futuro. Ojalá
en Neomenia esta gente consiga
lo que no logró en su
anterior aventura. Aunque sólo
sea por perseverancia y buen
hacer, se lo merecen de sobra.
Si no eres muy cerrado de mente,
“Luna nueva” te
enganchará.
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