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Perder elementos
mediáticos es siempre
un problema del que es difícil
salir. Ésta es la historia
de Nightrage que vio como sucesivamente
Gus G y Tomas “Tompa”
Lindberg dejaron sus filas.
Quizá por esta razón
se han visto obligados a emigrar
desde la todopoderosa Century
Media a un sello más
modesto pero que hace bien las
cosas como Lifeforce.
La reválida
que se le presentaba a Marios
Iliopoulos y los suyos era de
órdago. Refrendar que
los huidos no eran claves en
la formación, presentar
a un nuevo vocalista y asentarse
con el esencial para una carrera
tercer álbum. Para ello,
desde un plano musical, el combo
greco sueco ha optado por diversificar
su propuesta, que no dulcificarla.
El death cañero pero
con multitud de melodías,
propio de Gotemburgo, se alterna
en “A new disease is born”
con thrash escandinavo de tercera
generación y pequeñas
pero acertadas dosis de metalcore.
La combinación funciona
porque estamos ante un fantástico
álbum.
Comenzando
con la primera de las tres claves
apuntadas mencionar que tanto
Marios como Constantine desarrollan
una increíble labor a
las seis cuerdas. Sea en riff,
sea en solos o creando atmósferas,
las guitarras de “A new
disease is born” son de
las mejores que he escuchado
en mucho tiempo. Algunas melodías
me recuerdan indefectiblemente
a los In Flames de sus inicios.
Oíd “A condemned
club” o “De-fame”
y rápidamente lo entenderéis.
En el plano, vocal Jimmy Strimmel
cumple de sobra. Coge como modelo
a Mikael Stanne de Dark Tranquillity
y le da un aún no muy
acusado toque personal. Para
un primer disco con el grupo,
me parece correcta su postura,
ya habrá tiempo de buscar
tu sitio en futuras ediciones.
Para concluir
con los asertos mencionados,
este tercer álbum sobrepasa,
con creces, las expectativas.
Reconozco que no me acabaron
de atraer sus dos primeras obras,
estaban bien pero para nada
despuntaron. Sin embargo, ahora
Nightrage sí que han
logrado captar mi atención
porque han intentado salirse
un tanto de los patrones estilísticos
que, en mi opinión, les
amordazaban. Con esa diversidad
propuesta, el disco suena fresco
ya que cortes “distintos”
como “Spiral” (¡qué
melodías made in Grecia
se marcan!) o “Reconcile”
se alternan con canciones más
ortodoxas de melodeath como
“Death-like silence”
o “Scathing”.
Nightrage se
han sobrepuesto a todas las
dudas que no sólo por
parte de sus fans, sino también
por la prensa y la industria,
se habían creado en torno
al futuro del quinteto. “A
new disease is born” es
una agradable sorpresa y dentro
de su estilo, seguro que estará
entre los más destacados
de este 2007.
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