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OUTLOUD

“EL TRIUNFO DE LA FRESCURA”

Aunque en ocasiones te confunden, muchas otras veces las portadas son una declaración de intenciones. Fijaos en ésta: una fila de amplis Marshall y una muchacha con estética retro. ¿Qué os sugiera? A mí me suena a banda de hard and heavy de los ochenta, tipo Sinner, por ejemplo. No es por tirarme el pisto pero no anduve desencaminado con mi deducción. Outloud es un proyecto paralelo de Bob Katsionis, teclista y segunda guitarra de Firewind, además de ex miembro de decenas de bandas griegas. Todo surge dando clases a un chico que se hace llamar Tony Kash (supongo que su nombre original será Antonios…), apasionado del hard rock. Junto a ellos, Bob llama a su compañero en Firewind y soldado en mil batallas, Mark Cross, a la batería, y Tony recluta a su amigo Jason Mercury. Faltaba la guinda al pastel y creo que no podía ser más apropiada. Hasta el otro lado del Atlántico hay que buscar al estadounidense Chandler Mogel, vocalista de los notables Talon, y que aquí aporta el punto de más que este disco da a los amantes del género.

Puede que sea achacable el hecho de que Outloud, premeditadamente, buscan sonar cuanto más ochenteros, mejor. Sin embargo, hay cosas que les confieren personalidad. No sé si me explicaré pero siendo cierto que Outloud poseen canciones que son 100% retro, no estamos ante un mero ejercicio de nostalgia. Además, salvo alguna excepción, cada uno de los once temas que componen el disco, destila frescura, aunque no negaré que el final no está tan inspirado como los temas iniciales. Luego, podemos entrar en aspectos subjetivos como el hecho que este combo multinacional tiene ciertos retazos a los Riot de Guy Speranza que me vuelve loco. La producción, sin ser la bomba, es lo suficientemente buena para dar lustra a la obra y Tommy Hansen vuelve a demostrar su profesionalidad.

Tengo que remontarme mucho tiempo atrás para encontrar un trallazo inicial al nivel de “What I need”. Desde el riff de guitarra, pasando por la voz de Chandler en las estrofas, continuando por el puente y culminando en el frenético estribillo. Es-pec-ta-cu-lar. Que sea la mejor canción no significa que el resto se te haga cuesta arriba porque “We run” posee una melodía adictiva que les acerca más a la vertiente británica del hard rock, es decir, elegancia y grandes juegos de guitarra. “Tonight” arranca con unos teclados de la escuela Bon Jovi (“I died for you” total) y “Search for the truth” posee un pequeño deje a Gotthard en el sonido de las seis cuerdas. Para completar el repoker de cortes estelares, el precioso lento “This broken heart”, una power ballad emotiva y donde Mogel destaca sobremanera. “Breathing fire” estaría a la altura de su predecesoras. De hecho, las mejores guitarras del disco están ahí, junto a un Mark Cross salvaje con su kit de batería. Un tema de hard and heavy de primera categoría.

De aquí hasta el final no es que el álbum se caiga pero no llega a las cotas que nos volaban la cabeza canción sí, canción también. Lo que no se puede ocultar ni dejar de mencionar es la estupenda labor de Tony Kash, bien secundado en las rítmicas por Bob Katsionis. Tony nos deleita con una colección de riffs que aunque no son excesivamente originales (por ejemplo, el de “Wild life” después del estribillo es clavado al de “Prisoners of our time” de Running Wild) sí que penetran en tu cerebro e invitan al headbanging. Además, en otro alarde de frescura, cosas como “Broken sleep” o “Out in the night” no aburrirían a nadie que sienta un mínimo de pasión por el hard rock. La balada acústica “Lovesigh” pone un punto de calma en medio de la tormenta que descarga definitivamente con “Out loud”, un tema netamente heavy, a lo Victory del “Culture killed the natives”, que cierra con lustre un magnífico álbum. Si en 2008, Eclipse se llevarían el título de sorpresa del año, este honor corresponde, ahora, a Outloud, con la diferencia de que los suecos imitaban en exceso a sus ídolos (con gran éxito, eso sí) y éstos sacan jugo al sonido 80´s pero sin asemejarse a nadie en concreto.