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“LA BANDA SONORA DEL HIPERESPACIO”

Si no recuerdo mal nunca hemos hecho en estas páginas un álbum de los suizos Samael pero, sin embargo, sí hemos alabado al grupo vía prestaciones encima de un escenario. Para mí, los helvéticos son una banda diferente, distinta, rompedora y, sobre todo, auténtica. Ojo, con lo de auténtica no quiere decir que siguen fieles a un estilo porque justamente el cuarteto representa todo lo contrario: El rupturismo. Son auténticos porque no sé de qué planeta habrán venido pero son únicos en su especie.

Creados hace dos décadas por los geniales Xythras y Vorphalack, han experimentado tantos cambios de sonido como discos sobresalientes han ido facturando. Nunca jamás dos álbumes de Samael han seguido los mismos patrones, ni tan siquiera sus dos primeras obras, “Worship him” y “Blood ritual”, donde llevaban al extremo las enseñanzas de Bathory, Hellhammer o los primeros Sepultura. Curiosamente, sus comienzos podrían asemejarse a los de la banda que más influencia tuvo en aquella época sobre ellos, Hellhammer/Celtic Frost, si bien el “Into the pandemonium” particular de Samael fue “Ceremony of opposites”, un trabajo con unos teclados que jamás he logrado escuchar nunca en el black.

“Ceremony” significó los albores de un cambió radical que se produjo con el loado “Passage”. La declaración de principios de “Rain”, primer corte de “Passage”, nos indicó que no había vuelta atrás, las “máquinas” habían inundado el universo de Xy y Vorph (hasta se acortaron el apodo). Sin embargo, lo fácil hubiera sido montarse en el caballo de la comercialidad pero en “Eternal” dieron una vuelta más de tuerca a su oferta. Incorporaron un componente progresivo pero a través de las programaciones lo que les valió para escribir atmósferas y pasajes tan personales que estamos ante la típica formación que no te deja indiferente.

Desgraciadamente, sus problemas empezaron aquí. Pienso que su discográfica pensaba que tenía un diamante en potencia y quedaron desconcertados ante la oscuridad de “Eternal”. Cinco años en los que se mezclaron giras sueltas, disputas y silencio concluyeron con “Reign of light”, un álbum que, en un universo justo, podría haberles convertido en la versión corregida y mejorada de Rammstein si bien sus canciones difieren sobremanera con los alemanes. “On earth”, “Moongate” o “Telepath” son temas para cantar en cualquier discoteca gótica con un mínimo de gusto por el arte. Editado con una discográfica de transición, la sueca Regain, paralelamente cerraron su relación con Century Media con el anunciado “Era one” que se quedó en un collage de recortes de aquí y allí, más propios de un trabajo de Xy en solitario.

“Reign of light”, si bien no fue un éxito de ventas (tampoco fracasó), sí que les proporcionó nuevas referencias, el camino hacia el cuál debían dirigir sus pasos. La todopoderosa Nuclear Blast ya les había cazado y el fruto de la colaboración es “Solar soul”. En una primera toma de contacto hubiera dicho que es el disco más parecido a su predecesor en toda la carrera de Samael. Sin embargo, una vez asentadas las canciones, señalar que no es exactamente así.

Desde luego, el global de “Solar soul” sigue la línea marcada por “Reign of light”. El álbum podría dividirse en dos tipos de composiciones: Las que te entran a la primera y las más extrañas y atmosféricas. Es aquí donde encontramos la gran diferencia con “Reign of light”. En éste, de muy largo, te quedas con las canciones inmediatas: Las mencionadas “On earth”,”Moongate” y demás, ideales para los directos. En “Solar soul” la cosa cambia porque si bien el tema título, “Slavocracy” o “Western ground” son notables cortes, se llevan la palma los pasajes épicos y los desarrollos de teclados porque, señores, Xy se sale con su instrumento y las programaciones que ha inventado para adornar algunos de los temas.

“On the rise”, “Ave!” y “Valkyries new ride” ahondan en los aspectos más épicos de Samael. Los teclados son tan envolventes que te sumergen en cada una de estas canciones descubriendo nuevos matices según pasan las escuchas. Al mismo tiempo, nos encontramos con cosas como “Alliance”, la increíble “Quasar waves” o “Olympus” donde los helvéticos se entregan sin pudor al dark metal progresivo, por denominarlo de alguna manera. En “Quasar waves” reiteran su querencia por Oriente próximo, algo que apuntaron con el sitar de “Oriental dawn” en “Reign of light”. Asimismo, el conjunto esos ambientes fríos dotan al álbum de influencias que también se recogían en “Eternal”.

Como no podía ser de otra forma, Samael se han vuelto a salir. No se han reinventado, como era norma, sino que han cogido lo mejor de “Eternal” y “Reign of light”, dándole un lavado de cara. El resultado, excelente. Seguro que a muchos no les entra ni un minuto de estos suizos. A mí me sorprenden cada día más. Mira que soy contrario a la utilización de “maquinitas” dentro del metal pero lo que hacen Xy, Vorph, Makro y Masmiseim es de otra galaxia. Si hay vida más allá de la Tierra, probablemente la banda sonora de esos seres sea Samael.