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SAMMY HAGAR

EL ROCKERO ROJO

Sé que aquellos que estéis familiarizados con la gran trayectoria de este excelente cantante y guitarrista pensaréis que vaya título tan poco original pongo ya que es el sobrenombre con el que Sammy ha sido denominado durante toda su vida mas, desgraciadamente, nuestro hombre no es una persona excesivamente popular en España donde es conocido casi únicamente por los años que pasó en Van Halen. Ahora que edita el increíble directo “Sammy and the Wabo´s: Live Hallelujah” es un buen momento para hablar un poco de este héroe del hard rock americano.

Hagar empezó a labrarse un nombre en el circuito de clubes californianos a finales de los 60 mas su gran oportunidad le llegó cuando el guitarrista acompañante de Edgar Winter, de nombre Ronnie Montrose, decidió crear su propia formación para dar rienda suelta a su vertiente más salvaje. Ronnie reclamó a Sammy para que cantara en el grupo y junto a otros magníficos instrumentistas firmaron “Montrose” (1973), quizá el primer trabajo heavy metal editado en los Estados Unidos. La fama del conjunto ascendió como la espuma consiguiendo ventas millonarias gracias a canciones incendiarias como “Space station Nº 5” o “Rock candy”. El cuarteto tenía complicado repetir la calidad de su abrumador debut y casi lo logran con el sobresaliente “Paper money” (1974) que consolidó su status de estrellas. Sin embargo, las diferencias entre Hagar y el guitarrista terminaron con el abandono de la formación por parte del cantante para iniciar una carrera en solitario.

El primer paso no fue demasiado acertado. “Nine on a ten scale” es un notable álbum aunque se esperaba más agresividad. Sin embargo, poco a poco fue consolidando su posición en el hard rock con maravillosas entregas, ya sí con la energía demandada aunque curiosamente uno de sus hits primigenios llegó con una versión del “(Sittin´ on) The dock of the bay” popularizada por Otis Redding.

Así, la segunda parte de los 70 y los primeros 80 vivieron múltiples ediciones del “Rockero Rojo”, apodo que surge de su canción “Red” y sus apariciones en mono de color encarnado. De todos los discos que salieron al mercado, son imprescindibles “Standing hampton” (1981), el glorioso “Three locked box” (1983) y no menos espectacular “V.O.A.”. Con una reputación fuera de todo duda, 1985 cambia la vida de Sammy Hagar. David Lee Roth abandona / es expulsado (¿qué fue antes, el huevo o la gallina?) de Van Halen y los hermanos holandeses le ofrecen el puesto, algo demasiado goloso para negarse. Los 10 años siguientes de su trayectoria, Hagar participa en algunas de las obras de esa máquina de hacer dinero.

Si “1984” supuso un acercamiento de Van Halen al pop con el ultramegahit “Jump” (personalmente creo que es un tema flojito), las sucesivas entregas del cuarteto poco tienen que ver con el memorable “VH I” (el mejor debut del siglo). Reconozco que siempre fui un poco injusto con la etapa de Sammy en Van Halen ya que el carisma de “Diamond” Dave es insustituible (él era la gran estrella por encima de Eddie). Con el paso del tiempo, reconozco que “5150” es un grandísimo álbum, no tanto “OU812” mas sí el notable “F.U.C.K.”. De hecho, si veis el vídeo de 1987, “Live (without a net)”, podréis comprobar que el cantante es el único que verdaderamente se deja la piel en la actuación mientras Eddie, Alex y Michael Anthony permanecen en un segundo plano. Tras un doble directo y el mediocre “Balance”, el trío y Hagar parten peras ante los insistentes rumores que colocan de nuevo a Roth en la banda, intento frustrado que terminó con el penoso Gary Cherone (Extreme) manteniendo indignamente la leyenda del grupo.

Sammy, mientras tanto, retoma su carrera en solitario y, en contra de lo que pudiera parece, saca discos más que decentes como “Marching to Mars”, “Red Voodoo”, “Ten 13” o el último en estudio, “Not 4 sale”, todos ellos ignorados en Europa pero respetadísimos y con ventas nada despreciables al otro lado del Atlántico. Paralelamente desarrolla su otra vocación, la empresarial, con su Cabo Wabo Cantina en México y como importador del tequila del mismo nombre lo que le reporta pingües beneficios.

Este 2003 ve la luz un alucinante directo que recoge la estela de otros como “All night long”, “Through the fire” o “Red hot”. Para mí, y es una opinión particular, éste es el mejor de su carrera, sólo tiene dos pequeños fallos: A pesar de que son 17 los temas recogidos faltan algunos fundamentales de los 70 como “Reckless” o “Trans am (highway wonderland)” y comprendo que haya pequeñas interrupciones del sonido en vivo entre alguna canción ya que está grabado en 3 lugares distintos mas hubiera sido aun más apabullante de haberse registrado en un solo local.

No obstante, estos son detalles menores ya que, si te gusta el hard rock, disfrutarás a tope con 78 minutos de música intemporal. Es increíble cómo, si no las conoces, es prácticamente imposible distinguir qué composición pertenece a los 70, cuáles a los 80 y cuántas a las obras recientes. Todas suenan igual de frescas y actuales, desde la referencia a Montrose con “Rock candy” hasta la moderna “Más tequila”. Cómo no, se acuerda mucho de los éxitos que tuvo con Van Halen; las excepcionales “Dreams” o “Why can´t this be love” o la popera “When it´s love” forman parte de un repertorio sólido donde los haya.

Mención especial para The Waboritas, su banda de acompañamiento, que cumplen con maestría la labor que se les encomienda. Creo que no me queda nada más que comentar. Sí, que os recomiendo encarecidamente que compréis el disco si queréis empaparos de un pedazo de historia del hard rock yankee de las tres últimas décadas. ¡Larga vida a Sammy!. ¡Ah!. Ni se te ocurra volver con Van Halen (si es que te lo proponen) y pásate algún por aquí a deleitarnos.