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¿Quién
daba un duro por esta reencarnación
de Saratoga? A priori, muy pocos.
Sobrevivir en las condiciones
en que estaban Niko del Hierro
y Andy C. resultaba tarea casi
imposible. No incidiremos pero
la marcha de Leo Jiménez
y Jero podía acabar con
las expectativas de futuro de
los madrileños. Sin embargo,
Niko, principal impulsor y hombre
fuerte, se puso el mundo por
montera y manos a la obra encontró
dos sustitutos que, cada uno
a su manera, han servido para
configurar “VII”,
la nueva entrega del cuarteto.
Desde luego, no se puede decir
que hayan dudado, se han tirado
a por todas, sabiendo lo que
arriesgaban y que el tiempo
jugaba en su contra.
“VII”
(Avispa) cuenta con una gran
baza. Comienza arrollador. “El
vuelo del halcón”
es un corte muy directo, potente
y accesible, típico para
corear. Tras esta apertura nos
encontramos ante la mejor canción
del álbum, la buenísima
“Dueño del aire”,
de las típicas composiciones
que emana magnetismo, engancha.
Tampoco desentona
“Sigues estando (en mi
vida)”, mucho más
pausada pero también
reseñable. En estos compases
iniciales observamos cómo
la guitarra de Tony Hernando
es todo lo buena que cabía
esperar como ya ha demostrado
en sus discos en solitario.
Incluso, Tony ha contribuido
a la hora de escribir lo que
dota de frescura a algunos temas.
Y eso que, en líneas
generales, el cambio estilístico
no es tan radical como podía
preverse debido a las consabidas
ausencias.
Desgraciadamente,
el resto del álbum no
discurre por los derroteros
mencionados. “Gran mago”
no suena mal pero es el comienzo
de una travesía por el
desierto de los cortes sin demasiada
sustancia, correctos pero con
poca aportación global.
Entre ellos, salvaría
la balada “En tu cuerpo”,
de cariz acústico y bastante
bonita, la poderosa “Bailando
con el diablo”, y una
canción que puede pasar
desapercibida por estar al final,
“El guardián”,
pero que destaca cuando crees
que está todo perdido.
¿Y Tete
Novoa, qué? Pues el vocalista
era el que tenía la reválida
más importante y se puede
concluir que la ha pasado con
nota. Si recordáis fuimos
de los pocos que habíamos
hablado de él antes de
que entrara en Saratoga porque
reseñamos su actuación
con Shaigon como teloneros de
Silver Fist. En ella mencionamos
el potencial de Tete pero la
necesidad imperiosa que tenía
de controlar sus agudos. El
tiempo en el estudio le ha servido
porque sin recordar exactamente
a Leo sí que Novoa es
pieza clave para mantener la
esencia Saratoga tanto gustará
a sus fans. Aún así,
tiene margen de mejora y debe
buscar un registro un poco más
personal porque, por decirlo
de alguna forma, es todavía
“muy español”,
espero que se entienda con esta
definición.
Estamos ante
un disco con buenos momentos
aunque irregular, donde la interpretación
individual está por encima
de la composición pero
que presenta a unos Saratoga
renovados y con la pasión
por el heavy metal intacta.
Los que se desengancharon con
los derroteros tomados por “Tierra
de lobos” creo que quedarán
satisfechos. Personalmente,
me mantengo en un segundo plano.
Reitero, mola a ratos pero con
demasiados altibajos.
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