|
La evolución
de las especies se ha vuelto
a poner de moda, ahora que se
celebra el bicentenario del
nacimiento de Charles Darwin.
En la música este término
puede significar muchas cosas,
desde las más positivas
hasta los peores epítetos.
Recuerdo el debut de Sargon
y la charla que mantuve con
ellos de forma nítida.
Aún hoy, cuatro años
después, sigo acercándome
puntualmente a “Transcriptions”.
Es evidente que tenía
margen de mejora pero era un
disco muy fresco y, sobre todo,
poco habitual en nuestro país,
marcado por un metal progresivo
con una amalgama interesante
de influencias que les llevaban
desde los primeros Dream Theater
a Tad Morose, pasando por toques
Orphaned Land por el rollo arábigo
/ andalusí que practicaban
en sus compasiones, sobre todo
en las instrumentales.
Un lustro ha
pasado (se editó en 2005
pero se grabó unos meses
antes) y, por fin, tenemos la
ansiada continuación.
Desgraciadamente, el proyecto
de discografía de Rafa
Garrigós de Aspid, Big
Bang, pasó a la historia
y bajo la batuta de Cactus Promocions,
el conjunto de Santa Eulalia
de la Ronçana pone en
el mercado “Vida”
(Weight Recordings) y digamos
que se han convertido en una
banda de la península
ibérica. Intrínsicamente
esto no es malo pero les ha
hecho perder, bajo mi punto
de vista, gran parte de la magia
que desplegaron en “Transcriptions”.
Muchísimas son las novedades
con las que nos encontramos.
La más chocante que han
cambiado el inglés por
el catalán. En la entrevista
que les hice me comentaron que
harían sus pinitos en
el idioma de Prat de la Riba
(como ya hicieron en castellano
con “Perfecto”)
pero que les gustaría
seguir expresándose en
inglés, más adecuado
para el estilo que desarrollaban.
Pues bien,
salvo la balada final, “One
second”, el resto del
disco está cantado en
su lengua natal. Hubiera sido
curioso escuchar metal progresivo
así pero, desgraciadamente,
el gran cambio es en su música.
Algún pequeño
toque sincopado y que nos acerque
a su debut se puede intuir pero,
en general, han endurecido mucho
su propuesta y han modernizado
su forma de componer. Aquí
ya va en gustos pero, para mí,
han perdido un montón.
De ahí la denominación
de “ibéricos”,
por el idioma y la mayor convencionalidad
de las canciones. Es curioso
porque hay temas que tienen
un aire a los Lacuna Coil post
“Unleashed memories”
pero sin voz femenina, como
por ejemplo “Desgel”
o el comienzo de “Novetat”,
mi preferida del álbum
y la que más se parece
a lo que demostraron en su predecesor.
Sin embargo,
en otros cortes como “Silenci”,
“Continuara”, “Veritats
inventades” o, incluso,
“Vida” coquetean
con el neo-thrash o el nu metal,
de forma acertada pero echando
en falta su toque personal.
Incluso, en instantes puntuales
como la notable “Gratuit”
no se alejarían en exceso
de los Papa Roach o Nickelback
de hace unos años. Por
supuesto, continúan con
las instrumentales de aire árabe
para en sus conciertos aparezca
Erika Llopis, la bailarina de
danza del vientre que les acompaña,
aunque creo que el pasaje industrial
“S.C.” es francamente
desacertado. Ellos, por supuesto,
siguen siendo magníficos
compositores y, en este nuevo
terreno, se desenvuelven muy
bien. Es más, diría
que Uri Nieto es bastante mejor
cantante que en “Transcriptions”
pero claro, lo que presagiaron
entonces no se ve refrendado
en “Vida”.
Reitero que
es más una cuestión
de gustos que una percepción
objetiva. Probablemente este
trabajo de Sargon sea más
maduro, mejor estructurado y
reflejará cosas que en
su debut no se vislumbraba pero
yo me quedo con aquellas cabalgadas
entre cambios de ritmo, los
trozos atmosféricos y
las instrumentales que configuraban
una historia que parecía
les iba a llevar al camino del
anonimato pero de la calidad
suprema. Ahora seguramente se
hagan más conocidos,
ganen más fans y consiguen
hacer un mayor ruido. Me alegro
por ellos porque me parecieron
buena gente y tuvieron mala
suerte con su primer disco,
pero yo me alejo un poco de
lo que me ofrecen. Un álbum
destacable del que, respetuosamente,
me abstengo por no entrar dentro
de mis parámetros favoritos.
|





|