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"Incerteza" (EMI)

La incertidumbre ante el mañana es, con toda probabilidad, una de las sensaciones más agridulces y presentes que podemos encontrarnos en la vida moderna. Una paradoja desde el punto de vista de estar viviendo en el momento de mayor desarrollo por el que hayamos pasado en la historia, pero, igualmente, ese mismo progreso es, para todos, quien propicia una situación de cierto temor ante el maldito o bienaventurado azar que se presenta frente a los dos primeros pasos de la escalera.

Ante ese umbral se sitúan Skizoo en su segunda obra, acercándose y acercándonos a él sin temor y con calidez, como sólo cabe hacerlo ante las dudas que la fortuna plantea cada día transcurrido. "Incerteza" no ha venido a ser un título casual, puesto que el propio grupo ha pasado por dichas vicisitudes durante la grabación. Ésta es la obra póstuma de un productor, y en su momento injustamente no reconocido músico, que estaba renovando la tarea de forjar los sonidos metálicos en nuestro país: Bigsimon. Y su labor ha sido imprescindible para que el disco haya conseguido situar al grupo en el tope de los peldaños, a pesar de que quedara inacabada y la cerraran Jorge Escobedo y Manuel Torreglosa en los estudios Sala de Máquinas (Murcia) y en el mastering Ue Nastasi en Sterlingsound (Nueva York).

Sin embargo, el imprescindible toque de Simón Echevarría no hubiera bastado para conseguir once canciones que brillan por si mismas. Al lado de su primer hermano homónimo, "Incerteza" está compuesto por temas más redondos y completos, donde se constata que el grupo ha dispuesto de un mayor tiempo para su elaboración, en donde se han podido añadir y quitar teselas con tranquilidad para conseguir que el mosaico sea descubierto cada vez que se le contempla de nuevo y encuentres una apariencia instrumental que tiene referencia en el norte de Europa. Esta creación hace que la pesadez o la alternancia de guitarras se una a otras acuosas en una dualidad donde no se pierde la cercanía a pesar de una mayor elaboración. También es imposible entender la imaginería del quinteto sin el universo plasmado en versos y voz (donde Morti se exhibe en profundidad y dramatismo) apelando, desde la interpretación abierta que pueda darle cada uno, a otra persona, a un tú indefinido al que se reclama constantemente para compartir el vuelo del insecto.

Como resultado tenemos composiciones que enseguida estarán adheridas al inconsciente y donde podremos pasear cuantas veces queramos descubriendo novedades en cada tránsito. Himnos como "No me dejes solo", "Elixir", "Prométemelo", "De sol a sol", "¿Qué vamos a hacer?" o el penúltimo corte que da nombre al disco. Cualquiera, también las diferentes "Algún día" (bello medio tiempo) o "Puede ser" (atractivo experimento que fusiona electrónica y guitarras sutiles) consiguiendo un disco, acompañado de DVD, donde se ratifica que no se debe retroceder ante la adversidad y que supera otra de las enseñas del mundo actual: lo efímero.