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Los alemanes
Stormwarrior son una de esas
bandas que predican la fe en
el heavy metal y defienden el
género hasta límites
que aquellos que no compartan
esa pasión (y muchos
que la comparten) consideran
grotesco. No llegamos a patochadas
como Manowar o letras cómicas
como Majesty pero el cuarteto
germano no andaría excesivamente
lejos, sólo hacer falta
ver cómo se llaman tres
de sus EP´s: “Possessed
by metal”, “Spikes
and leather” y “Heavy
metal fire”.
Les conocí
con su debut homónimo
que me pareció un sobresaliente
ejercicio de “truismo”
basada en el speed y power metal
alemán de los ochenta,
el auténtico, el del
“Walls of Jericho”
de Helloween o “Brain
damage” de Vendetta, entre
otros. Su segundo trabajo, “Northern
rage”, seguía exactamente
los mismos parámetros,
circunstancia que para muchos
fue plausible. Sin embargo,
considero que la inspiración
compositiva se evaporó
y casi por arte de magia Stormwarrior
se convirtieron, para mí,
en una formación mediocre.
De ahí
que su tercer álbum resultara
una reválida para conocer
cuál iba a ser el sendero
que tomarían. ¿Recuperarían
el camino correcto o se perderían
en el mar de la mediocridad?
Con sólo una canción
se logra la respuesta a esta
pregunta. Tras la intro “And
the horde calleth for Oden”,
el tema título nos tumba.
No exagero si digo que “Heading
northe” es, de largo,
su mejor canción. Un
himno espectacular que barre
a todo “Northern rage”.
No sé si es porque las
ramas no dejan ver el bosque
o qué pero la impresión
general del disco es buena aunque,
obviamente, no se vuelven a
alcanzar las cotas de este corte.
Si algo podemos
decir de esta entrega es que
Stormwarrior, continuando su
línea ortodoxa, han incorporado
algunos elementos más
“happy” power (en
el buen sentido). Las melodías
son algo más felices
que en ocasiones pretéritas
aunque sin perder la esencia
de los primeros Helloween que
siempre les acompaña.
Además, otro nombre surge
casi instantáneamente
aunque colateralmente estaría
relacionado con estos movimientos
de los que hemos hablado: Me
refiero a Running Wild. No en
la voz pero las guitarras de
canciones como “Metal
legacy” o “Iron
gods” les delatan. Rock
N Rolf ha estado muy presente
en su formación.
Este acercamiento
al power actual hace también
que al tener un vocalista como
Thunder Axe (Lars Ramcke) que
es clavadito a Kai Hansen algunas
canciones parezcan extraídas
de “Somewhere out in space”
de Gamma Ray, basta escuchar
“Ragnarök”
para saber de qué hablamos.
En el decálogo de Stormwarrior
la parte más épica
y en consonancia con sus textos
vikingos bebe del epítome
de la oda nórdica, el
añorado Quorthon y sus
Bathory de “Hammerheart”
o “Blood on ice”.
Hasta de un título como
“The revenge of Asa lande”
o el atmosférico inicio
de “Lion of the northe”
(aunque luego pega un cambio
de velocidad) se puede deducir
sin dificultad.
Como veis una
amalgama de influencias que
giran en torno a la idea más
purista del género. Cuarenta
y cinco minutos no recomendados
para aquellos que no comulguen
con los tópicos más
manidos del heavy metal underground.
Stormwarrior están intentando,
con similares credenciales,
sobrepasar esa frontera. ¿Lo
conseguirán? Soy escéptico
aunque la semilla está
plantada con este notable “Heading
northe”.
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