Principal / Planeta Sonoro / Reportajes / Stravaganzza
“QUÉ HACER EL DÍA DE MAÑANA”

Pocos grupos de metal en España han logrado captar la atención generalizada como Stravaganzza. Algunos, muchos, atraídos por el tirón indudable de Leo Jiménez; otros, por la propuesta arriesgada y de calidad, pero es un hecho que el cuarteto madrileño vive días de vino y rosas, y bien que me alegro porque se lo han currado editando trabajos excelentes, en especial “Sentimientos” que es de lo mejor que se ha oído por estas tierras en mucho tiempo.

Una vez liberado de otros compromisos, Leo se ha centrado en Stravaganzza y junto al polifacético Pepe Herrero se han encargado de dar forma a “Requiem”, aunque Carlos Expósito y Patricio Babasaba también han aportado a la composición. Por cierto, es el primer disco con esta base rítmica y hay que decir que han suplido a la perfección a dos fantásticos músicos como Dani Pérez y Edu Fernández. Otro aspecto a destacar antes de hablar de las canciones es que, desgraciadamente, el fallecido Big Simon ha dejado paso al propio Pepe Herrero en la producción, y se nota porque es muy poderosa y compacta pero confusa y un tanto densa para mi gusto en guitarra y batería.

Precisamente esta densidad de sonido es una de las características de “Requiem” (y, para mí, repercute negativamente en la valoración); la otra, la aún mayor diversidad que nos ofrecen estos nuevos temas. Por una parte, el disco está repleto de teclados, violines y pasajes orquestales pero, paralelamente, se ha creado un universo distinto, más moderno, potente, con guitarras afiladas y dobles bombos asfixiantes. Curiosamente, los cortes más cañeros llevan la firma de Leo Jiménez mientras que las canciones más oscuras, épicas y atmosféricas son fruto de Pepe Herrero. Si pienso en lo que yo creo que deberían ser Stravaganzza, prefiero las composiciones de Herrero. Ese inicio etéreo de “Deja de llorar” es fascinante y cosas como “El día de mañana” destilan la belleza de la tristeza aunque, por el contrario, “Paraíso perdido” se pierde en las melodías sensibleras. Los temas de Leo son más lineales, que no malos, porque “Nudos” es una pasada con intento de demostración de versatilidad vocal incluida que se queda a medio camino porque los guturales no son el fuerte de Jiménez.

Me ha impactado la canción escrita por Patricio, “Perdido”. Su comienzo sería más propio de los Dimmu Borgir del “Enthroned darkness triumphant” aunque, lógicamente, el desarrollo en nada se parece. De las mejores de “Requiem”, fantástica. “Tu esencia”, la contribución de Carlos, sigue más la tendencia compositiva de Pepe Herrero y aunque es un buen esfuerzo, no entraría dentro de mis preferidas. Para concluir con lo distinto, una nueva rendición de un clásico del tecno pop español de los ochenta. Si con “Hijo de la luna” lo bordaron, el “Eloise” de Tino Casal les ha quedado igual de bien aunque quizá corren el riesgo de tener que incluir obligatoriamente ambas canciones en sus conciertos.

De sus tres obras, reconozco que “Requiem” es la que menos me ha impactado. Es un disco que se queda, “simplemente”, en un notable aunque no repercute en infravalorar una trayectoria que, de momento, es casi inmaculada. Stravaganzza es uno de los mejores grupos que hay en este país y, como tal, tenemos que decirlo. Ya les gustaría a otros destacar la décima parte que ellos.

 

Marco-Antonio Romero