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Cada vez se
hace más difícil
encontrar grupos que enganchen
a la primera escucha, que hagan
descubrir nuevas cadencias,
nuevos sonidos, maneras innovadoras
de entender la música.
Desgraciadamente, Taproot no
es un grupo de éstos.
Estamos ante
una banda que retrotrae a tantas
que resultaría estéril
reproducirlas aquí.
Lo realmente
destacable es la calidad de
su sonido, pero eso no sorprende
a nadie pues si te puedes permitir
el lujo de tener a Toby Wright
(Alice In Chains, Korn, Metallica)
como productor y el disco está
mezclado por Andy Wallace (Nirvana,
Foo Fighters), sonar mal sería
un verdadero crimen. Si a todo
esto le unimos el que fueron
apadrinados por el propio Ozzy
para su circo ambulante nada
más ver la luz durante
las giras del Ozzfest 2000 y
2001, este disco tiene la repercusión
más que garantizada.
Tanto tormento
domesticado a través
de unos chavales con pinta de
no haber roto un plato en su
vida es de todos menos creíble,
aunque retazos de temas como
“Breathe” pueden
dar un poco de esperanza al
asunto.
De la luminosidad
de “Poem” se pasa
a un material para ser radiado
de forma masiva como “Like”
o “Art”, que se
hacen de lo más pastoso
y difícil de digerir,
dejando patente una continua
indefinición, tal vez
buscada, tal vez (lo que es
peor) innata. Los claroscuros
más bien forzados de
“Mine” dejan más
bien frío tras unas cuantas
escuchas. Lo más interesante
de ”Welcome” pasa
por “Everything”
canción que recuerda
de manera más que evidente
a ”Just so you know”
de American Head Charge, pero
mucho más descafeinada.
Total, un disco
con un más que decente
sonido, pero falto de audacia
y riesgo, lo que le hace bastante
prescindible en los tiempos
que corren, allá cada
cual.
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