|
Tras sucesivos
buceos por el disco no acabo
de entender-no sé si
sabré disfrutarlo-si
estoy escuchando a los nietos
versión 2003 de Spinal
Tap, como ya hicieran hace unos
años formaciones como
Fozzy o Tenacious D, o a una
arrogante y fresca banda que
a golpe de sentido del humor,
clásicos punteos de guitarra
y los falsetes de su vocalista,
Justin Hawkins, revitalizan,
con mayúsculas, el rockanroll
(jeje). El descaro de Slade,
algunos ecos a la Creedence,
los riffts ratoneros de Angus
Young, los coros sinfónicos
de Queen, el espíritu
de Lynnot (Thin Lizzy), el corrosivo
sentido del humor de Alice Cooper,
o la chulería, en el
mejor sentido de la palabra,
de Supesuckers, se dan cita
en esta formación británica
que tras tres años de
correrías por el Reino
Unido, publican en todo el mundo,
y con fuerte apoyo de una multi,
su primer álbum. ¿Demasiadas
referencias-pesadas influencias-para
salir bien parados del invento?…
Creo que aun escribiendo este
artículo no encontraré
las respuestas.
The Darkness
no están aquí
para inventar nada, no han venido
a este circo para eso. Sus baladas
rock, “I believe in a
thing call love”, Love
is only a feeling” y “Holding
my own”, los hacen más
tradicionales que la figura
del toro de Osborne en las carreteras
españolas, pero sin embargo
manejan un descaro en la pose,
y en la parodia de todos los
clichés que llevan hasta
el limite, que los hace especialmente
divertidos y relativamente atractivos.
The Darkness son luz, aunque
por su nombre pueden inducirte
al error, plasman en sus canciones
la reinterpretación de
un género que dicen que
esta muerto… el rock.
Cierto es que el griterío
de su cantante (emulando a Robert
Plant por momentos) o te hipnotiza
y te hace mover las caderas
o directamente te saca de tus
casillas, porque por momentos
resulta especialmente chirriante.
The Darkness han escrito canciones
resultonas, cercanas al pop
en ocasiones (¿qué
es sino “Growing on me”?),
la prensa británica está
que no caga con ellos-ya sabemos
lo chovinistas que pueden llegar
a ser en las islas-y parece
que el resto del mundo debemos
enterarnos. El álbum,
“Permission to Land”,
ha recibido críticas
entusiastas y en Inglaterra
se situó en el número
2 en listas de venta en su semana
de salida. Sus recientes actuaciones
en los festivales de Reading
y Glastonbury han sido las más
comentadas del año entre
prensa y seguidores rockeros
y han impulsado a The Darkness
en su país hasta lo mas
alto.
The Darkness
es un solvente grupo de hard
rock con grandes solos de guitarra,
en un tiempo en que pocos parecen
querer hacer punteos, e ironía
en los textos, la canción
que abre el disco se llama “Black
Shuck” y realizan una
referencia explícita
a “Black Dog” de
Led Zeppelin. Con dos hermanos
al frente, los Hatwind (Justin
cantando y Dan tocando sus guitarras),
despistan-con su cóctel-tanto
como atraen. Vienen a sumarse
a la larga lista de formaciones
rockeras que tal vez pueden
conseguir el favor de audiencias
que nunca le darían una
oportunidad a una banda dura.
Solo el tiempo dirá si
su propuesta es un espejismo
o consiguen sobrevivir a la
vorágine de la moda discográfica
que necesita a día de
hoy encumbarlos como un referente
para en pocos meses directamente
olvidarlos.
The Darkness
han anunciado gira española
en el mes de diciembre al tiempo
que publican en España
su disco de debut. Será
una buena (y definitiva, puesto
que sobre las tablas no hay
trampa, ni cartón) oportunidad
de ver que dan de sí
los delirios musicales del combo
británico. Estas son
las tres fechas de su gira española:
Sábado
13 diciembre en Bilbao, sala
Azkena
Domingo 14
diciembre en Madrid, sala Caracol
Lunes 15 diciembre
en Barcelona, sala Razzmatazz
3
|


|