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THE POODLES

“TODO LO QUE SE PUEDE PEDIR DE ELLOS”

Ese principio más propio de un paseo nocturno y romántico en barco por el Sena no puede presagiar un disco malo. La banda que nos sorprendió a comienzos de este 2007 con “Metal will stand tall”, cuando ya en Escandinavia habían barrido meses atrás, regresa con “Sweet trade (AFM)”. Como bien nos comentó Jakob Samuel antes de su descarga madrileña junto a Krokus y Hammerfall su segundo disco saldría antes de que acabara el ejercicio. Aquí lo tenemos y aunque a muchos les gustaría que fuera lo peor, estamos ante un pedazo de álbum lleno de temas adictivos y con más caña que en el debut.

No sé qué manía le ha entrado a alguna gente de decir que son una farsa y un insulto al hard rock. Pues yo pienso justo lo contrario. Gracias a ellos se podría, a nivel modesto en Europa, revitalizar comercialmente un estilo que cuenta con todos los predicamentos para ello. Desde luego esta reválida que encaraba el cuarteto sueco se presentaba complicada. No hace falta recordar, por ejemplo, el estrepitoso hundimiento de The Darkness o el fracaso de lo nuevo de Velvet Revolver, si bien reconozcamos que el público escandinavo, afortunadamente, no es tan influenciable como el británico o estadounidense.

Dicho todo esto, la cosa se reduce a si The Poodles mantienen esa cualidad tan difícil de conseguir en los grupos comerciales: El enganche de sus canciones. La respuesta se encuentra muy rápido en el single “Seven seas” que ya anticiparon en la mencionada gira de febrero. La habré escuchado ochenta veces y me sigue maravillando. No es tan “eurovisiba” como “Night of passion” porque aquí las guitarras fluyen con más rotundidad pero no te la quitas de la cabeza.

¡Cuidado! Que nadie piense que “Sweet trade” se circunscribe a un single, para nada. Encontramos muchas candidatas a alcanzar ese status, sea por su calidad o accesibilidad. “Streets of fire”, “Flesh and blood”, “Reach the sky” (quizá, a priori, la más orientada a las radios),… casi cualquiera podría haber optado a ello. Pero, para mí, lo más importante es que el trabajo de guitarras es mucho más crudo que en “Metal will stand tall”. En concreto, la dupla “Walk the line” - “Thunderball” es lo más heavy que encontramos en su escasa pero productiva trayectoria.

Bajo mi punto de vista aún les falta crear una balada enorme, de esas que te llegan, aunque con cosas como “We are one” están tras la pista adecuada. Y si apuramos, ya que tenían tantos cortes para elegir de otros artistas, hubiera desechado “Without you” porque es la única que pasa desapercibida. A lo hablado unimos una producción inteligente de su gurú, el gran Matti Alfonzetti, y las colaboraciones en los coros de tipos tan cualificados como Goran Edman, Mats Leven o el propio Matti.

Todo en este grupo parece positivo. La atmósfera de los temas (“Band of brother” probablemente en otros quedaría un tanto “moñas” pero no en The Poodles), el concepto “have a good time all the time” llevado a su máxima expresión, canciones que no te hacen reflexionar sino que o te entran o no, sencillas, coreables. ¿Que esto no te va? Ningún problema, a otra historia. Para mí, lo han vuelto a hacer. Lo que yo pido a The Poodles, “Sweet trade” me lo devuelve multiplicado por tres. ¡Que siga la racha!