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“Still giving” (Lengua Armada)

Llevamos varios años en donde la situación de la música parece vivir en un continuo momento donde no se atisba un norte. La aparición de Internet como arma de doble filo y la irrupción de lo digital han servido, por una parte, para dar aire al moribundo, pero por otro para hurgar en la llaga con más profundidad. Los reproductores de mp3 posibilitan que cantidades ingentes de canciones que en un formato físico llenarían grandes estanterías quepan en poco menos de la palma de una mano y utilicemos los botones al igual que el mando de una televisión cambiando de canal en cuanto no gustan dos minutos de lo escuchado o requieren algo de esfuerzo por nuestra parte.

La reflexión a hacer quizás es que se sigue profundizando en la utilización y la perspectiva del arte del sonido como un mero objeto más de consumo sin entrar en la búsqueda de lo más importante del mismo: su alma. Ese alma que jamás tendrá un robot para tocar un violín. Ese alma que da calor y se huele en diez canciones grabadas sin estudios de renombre, sino en tres casas de campo del sur andaluz convenientemente adecentadas para tal menester como realmente son los Dune Studios, La Parrilla y Bodega Las Historias de Málaga, los lugares donde Sergio Cascales (repitiendo a los mandos) y Javier "Lobo" Molina (bifurcándose en una doble labor de músico e ingeniero con gratos resultados) han registrado una nueva pieza de corazón hard-rock: "Still giving".

Muestras como este segundo trabajo de The Smokers son un axioma irrefutable de que la música no puede verse sólo como archivos comprimidos. El lujoso diseño en digipack pide a gritos un formato más grande para el que se ve ha sido preparado, que puedas tocarlo, recrearte, olerlo (el engorroso vinilo que hoy parecerá a muchos) y una aguja que pinche y suene a algo friéndose (o mejor quemándose) y deje, con el paso del tiempo, cicatrices en los discos que verdaderamente amas.

Éste sería uno de ellos, no hay grandes medios, no hay grandes nombres, no hay el apoyo multimillonario de una gran compañía.... pero el feeling, la intensidad y la madurez alcanzada en esta obra superan todo eso. Sin dejar de lado sus raíces ya escuchadas en el predecesor "Giving up" el grupo ha crecido de prometedor brote a árbol centenario de frondosa hojarasca donde pueden cobijarse (como bien se señala en el libreto) fans del rock and roll, hard rock, sleazy o aficionados a las hair bandas o el glam. Porque el tronco es fornido y asentado, y sus ramas se extienden con amplitud merced a recursos ya conocidos con anterioridad en el cuarteto (coros femeninos, órgano, wa-wa) y brotes de distinto grosor y medición, encontrando piezas de genuino R´n´Roll ("This is rock and roll", "Going down", "Rock star"), hard rock angelino ("Out of control", "Blast the radio"), más sureño y bluesy ("Time") o incluso arábigo ("Far away") moteados de solos de guitarra que piden su aparición al ser reclamados por los temas y apuntes que hablan tanto de algunos tópicos del género al igual que de la vida diaria de una banda de rock.

Aunque no desde una visión de estrella mirándose el ombligo en el colmo de su popularidad, sino el de personas prendadas de lo que hacen y son conscientes de la dificultad que ello entraña en este lugar donde nos ha tocado vivir.Ese es otro detalle que llega y acerca más los latidos del grupo a los de quien tenga la música como una prioridad, el sueño y situación de unos personajes que no tendrían un lugar más injusto donde ser recordados que una entre montones de carpetas en un minúsculo equipo de sonido portátil.

 

 

 

Luis Alberto Martín