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Uriah Heep
siempre fue una banda denostada.
A comienzos de los 70, a pesar
de su innegable éxito,
fueron considerados por la crítica
unos Deep Purple de segunda
categoría. 30 años
después son objeto de
burlas y risas debido a su interés
en abrir mercados “exóticos”
como Guatemala o Nicaragua.
No me imagino al bueno de Mick
Box tocando ante audiencias
tan poco acostumbradas al rock
pero de algo hay que comer.
No es por llevar
la contraria, pero considero
que el quinteto británico
es uno de los conjuntos más
grandes de los 70. Me gustan
bastante más que Deep
Purple y pienso que su fallecido
cantante de los primeros discos,
David Byron, es uno de los mejores
de la historia. Por ello, siento
bastante vergüenza ajena
escuchando este tributo con
que les han “obsequiado”
algunas bandas actuales. Existen
dos formas de interpretar un
tema ajeno: Fiel al original
o adaptándolo a tu propia
idea. Las dos comportan riesgos
mas la segunda opción
es la ofrece resultados más
dispares.
En “Return
to fantasy” hay un poco
de todo pero, por lo general,
a más de uno deberían
sacarle los colores. Mira que
tengo estima por grupos como
Angel Dust o Tad Morose pero
da pena oír sus versiones
de la legendaria “Easy
livin´” (mucho peor
que la lejana de WASP) y “Rainbow
demon”, respectivamente.
Lo de gente como Metalium o
Sacred Steel era previsible
aunque cuesta comprender cómo
el genial ex – teclista
de Uriah Heep, Ken Hensley,
se ha prestado a colaborar con
los cómicos Metalium.
¿Hay
algo positivo?. Pues sí
que encontramos canciones que
merecen la pena. No están
mal las revisiones de Vintersorg
y Lana Lane. Tienen un pase
las de Dan Swano y su proyecto
Nightingale y la de los suecos
Narnia mas, por encima de todas,
sobresale la increíble
adaptación de “Lady
in black” que han ejecutado
los austriacos Jack Frost. Este
tema se adapta más a
sus características que
la genialidad que hicieron en
su tercer disco con el “California
dreamin´” de The
Mamas And The Papas pero han
vuelto a demostrar cómo
llevar a su terreno una composición
clásica y salir airosos
del trance. Y es que no hay
nada como el talento para triunfar
en lo que haces. Puede que nadie
les conozca pero Jack Frost
son excepcionales.
De lo demás,
lo dicho, mucha mediocridad,
poca inspiración y, como
siempre, haceos con los originales.
Hay por ahí una caja
con los seis primeros discos
de Uriah Heep y el “High
and mighty” que se titula
muy apropiadamente “You
can´t keep a good band
down” que, por un precio
razonable, os hará descubrir
a un grupo actualmente olvidado
e injustamente vilipendiado
tanto por sus contemporáneos
como por las generaciones que
les siguieron. Claro que el
día que alguno de sus
detractores escriba un tema
como “Gypsy” o logre
la melancolía de “July
morning” las ranas criarán
pelo.
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