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“9 DEGREES WEST OF THE MOON”

No es una regla que se cumple en el 100% de los casos pero, normalmente, lo peor que le puede pasar a un grupo es perder a un cantante carismático o, en su caso, aceptado por tus fans. Si encima te sucede dos veces, el problema se torna en grave. A los italianos Vision Divine les ha ocurrido este percance. Con el gran Michele Luppi completamente asentado y con unas prestaciones superiores a las de Fabio Lione, resulta que para el nuevo trabajo de los toscanos ha decidido bajarse del carro y concentrarse en su lado más melódico, su gran pasión, como nos demostró no hace demasiado con el excelente disco de Los Angeles. Pues bien, Olaf Thorsen (o Carlo Andrea Mangani, como prefiráis) pensó en alguien conocido para reflotar la nave. Ahora que Rhapsody o Rhapsody Of Fire se encuentran parados resolviendo sus asuntos legales con Joey Di Maio (e imagino que también su falta de inspiración) supuso que Fabio dispondría de más tiempo y le llamó. Lione aceptó la propuesta y retorna a Vision Divine, con los que grabó las dos primeras obras de los transalpinos.

Thorsen ha ido a lo seguro pero, sinceramente, creo que más vale lo malo conocido que lo bueno por conocer. Al fin y al cabo en “Send me an angel” forjaron su sonido, mezcla entre euro power metal y toques progresivos, después de un debut un tanto irregular. Para empezar, nos encontramos con una composición monumental, de nueve minutos de duración, “Letter to my child new born”, para mi gusto un pelín confusa, intentando encontrar varias atmósferas y con profusión de teclados pero sin conseguir penetrar en el oyente. Está bien pero poco más. Como si habláramos de un single, “Violent loneliness” es muchísimo más comercial y llega envuelta en un montón de melodías gothic metal que me recuerda un poco a cuando los grupos heavy/power juegan a sonar oscuros. Pongamos por caso, el “Breaking the silence” de Firewind aunque Vision Divine, en “Violent loneliness”, no alcanzan la calidad de la banda de Gus G. en el tema mencionado.

“9 degrees west of the moon” arranca, en mi opinión, con “Fading shadow”, más convencional para los patrones de los italianos, con duelo entre la guitarra y los teclados, y un Fabio Lione en las tesituras donde más cómodo se mueve. No es una canción inmediata pero el trabajo compositivo es brillante, sobre todo en la tranquila sección central. Se incluye como bonus track europeo su versión demo que, sinceramente, no aporta nada. “Angels in disguise” es más pausada y pretendidamente elegante pero, para mí, queda artificial, sacada de la churrería de los temas lentos, es decir, nula originalidad pero buena ejecución. La tornas cambian en “The killing speed of time”. Haciendo honor a su nombre, es una corte muy speedico, en donde la voz de Fabio se muestra más agresiva que nunca. No le queda demasiado bien pero se agradece la novedad. En su segmento final, retorna la normalidad y meten un pasaje muy Dream Theater. La felicidad la pone “The streets of Laudomia”, con melodías sencillas y pegadizas, aunque de acabado irregular, grandes estrofas y coro, mal puente. Bastante similar es “Fly” que contiene un trozo con arreglos de cuerda y piano.

Las canciones que ponen colofón a “9 degrees west of the moon” son “Out in open space” cuyo riff inicial parece hard rock melódico actual y que hubiera sido un tema ideal para Michele Luppi. Fabio no lo hace mal pero el color de su voz no es tan adecuado. El estribillo es más tipo himno y hace que “Out in open space” se configura como una de las mejores composiciones del disco. El tema que da título al disco es una balada curiosa, casi como una nana cantada con el sonido de una caja de música. Si en vez de en la voz de Fabio Lione fuera King Diamond y tuviera un aire más oscuro, te creerías que formaba parte de un álbum del genio danés. Para cerrar, una versión, recurrente en todas las obras de Vision Divine excepto “Stream of conciousness”. La escogida ha sido “Touch of evil” de Judas Priest. Quizá algo más de imaginación no hubiera venido mal pero la interpretación es fidedigna y notable. “9 degrees west of the moon” no, ni mucho menos, un disco impactante. Ni tan siquiera el mejor del grupo. Sin embargo, Vision Divine no se resienten en exceso de la ausencia de Michele Luppi. Un buen álbum de prog power europeo.

 

 

 

 

Marco Antonio Romero