Principal / Planeta Sonoro / Reportajes / WASP
“DOMINATOR” (Demolition)

¡Vuelve el hombre! Blackie Lawless continúa fiel a su cita con los discos de estudio si bien luego eso no se refleja en los directos donde tira sin rubor de clásicos algo que, por otra parte, parece lógico viendo la ínfima calidad de “joyas” como “Unholy terror”, “Dying for the world”, las dos partes de “The neon god”… En estas mismas páginas tenéis multitud de ejemplos de los palos que le hemos dado al amigo Blackie tanto por sus álbumes como por algunas vergonzantes descargas. Sin embargo, he de decir que me siento casi conmovido (obviamente exagero) ante “Dominator”.

Reconozco que tenía ganas de oírlo para ver como nuestro protagonista se plagiaba por enésima vez con un conjunto de composiciones insulsas y sin inspiración alguna. Creo que no habrá mucha discusión en dividir la carrera de WASP entre lo grandioso (hasta “The crimson idol”) y lo patético, de ahí en adelante. Admito algún matiz en forma de canción pero nada más. Pues bien, “Dominator” es lo más interesante que han hecho en tres lustros.

Estamos ante un álbum que ha venido marcado por una doble polémica, lo cual siempre es bueno para Blackie y sus muchachos, es su quintaesencia porque cuando se acabó el escándalo, su estrella mediática se apagó. La primera de ellas ha sido la edición del disco. Se anunció en SPV con otra lista de temas en la que se incluían dos versiones, el “Burn” de Deep Purple y “Fortunate son” de Credence Clearwater Revival, pero no “The burning man” y “Deal with the devil” que sí aparecen en la versión final que ha salido al mercado bajo el sello británico Demolition. Respecto a las canciones, es algo inconcebible porque estas dos nuevas presencias son de las mejores del disco.

El segundo motivo de lío se monta por las letras. Blackie, otrora republicano confeso, para estar hasta el gorro de Bush y su política exterior, por lo que en los textos arremete contra el sistema actual montado por el texano presidente de su país. Cuando se ha puesto, hay que reconocer que Lawless ha escrito cosas inteligentes y aquí, estando de acuerdo o no, lo ha vuelto a lograr.

Curiosamente el disco comienza con dos cortes de concepción moderna. “Mercy” tiene unas guitarras bastante guiadas por las tendencias del rock actual y no está nada mal. Es un corte no demasiado cañero que entra bastante bien como preparatorio a la potente “Long, long way to go”, con un riff más pesado y, por decirlo de alguna forma, nu metalero aunque siempre sin perder el norte de WASP y con la voz de Blackie como emblema.

A partir de “Take me up” empieza lo mejor. Esta canción se podría considerar un medio tiempo con tintes melancólicos y buen trabajo tanto vocal como de guitarra y es que me ha sorprendido la gran labor de Doug Blair en “Dominator”. La ya mencionada “The burning man” parecía ser un tema sobrante o destinado a alguna edición especial. Afortunadamente todo el mundo puede disfrutarla porque nos devuelve a los mejores WASP pero no por la vía del autoplagio sino por la del tema agresivo, punzante y provocador. Excelente.

El centro del álbum es la monumental “Heaven´s hung in black”. Más de siete minutos concebidos de la misma forma que “The idol”, es decir, una especie de power ballad aunque “Heaven´s…” es algo más intensa (que no más brillante). Una notable composición que casi queda como culmen de “Dominator”. A “Heaven´s blessed” la denomino la “canción The Cult” porque su comienzo me recuerda mucho a la banda de Ian Astbury y Billy Duffy. Quizá es un poco insulsa y su estribillo no dice demasiado. “Teacher” sigue la misma línea pero se emparenta (a cierta distancia) con la mítica “Wild child” por la cadencia en su ritmo.

Para Blackie el reprise de “Heaven´s hung in black” engloba todo lo que quiere significar este álbum. Más lenta, oscura y, obviamente, corta, unos teclados fríos dibujan una atmósfera de desasosiego con Lawless desgarrando su voz. A mí no termina de convencerme. Muy distinto es el caso del otro “deshecho recuperado”, la brutal “Deal with the devil”. En una línea hard roquera heredera de “Blind in Texas” y con un acelerón final espectacular es el perfecto final para un disco de redención. Me resulta casi increíble decir esto pero he recuperado la fe en que WASP puedan hacer algo decente en el futuro. “Dominator” es un álbum que podría calificar, sin problemas, de notable. Si tuviera que hacer una lista ordenada de los últimos trabajos de las bandas clásicas de heavy metal, estoy seguro que éste quedaría bastante arriba en la tabla. Recomendado hasta para los que habían perdido la esperanza en el tramposo de Blackie.