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“LIVE” (2 CD / DVD) (Frontiers)

De entre todos los grandes grupos de los años dorados del hard rock en la segunda mitad de los ochenta, Winger fueron de los que menos me atrajeron de inicio, probablemente porque su debut no me parece un disco tan grande como sus ventas reflejaron. Sin embargo, cuanto más bajó su popularidad más me gustaban porque tanto “In the heart of the young” como “Pull” son espectaculares. Como tantos otros se separaron a mediados de la década siguiente continuando cada uno de los componentes con su trayectoria profesional, en solitario como Kip o entrando en distintas formaciones (Reb Beach ha estado en Alice Cooper y Dokken, acompañando ahora a Coverdale en Whitesnake).

No debieron terminar muy mal las cosas, más bien el problema era que la industria les dio la espalda, cuando hace un par de años anunciaron su regreso a los escenarios, algo que culminó en “IV”, un trabajo que me defraudó, tal y como esperaba, salvo honrosas excepciones. La plasmación de todo este retorno llega ahora con un doble compacto en directo y un DVD de esa actuación. Ambos productos se ofrecen por separado por lo que cada uno puede elegir el formato que mejor le parezca aunque no hubiera estado de más una edición especial.

El repertorio escogido es básicamente el mismo en el doble cd y en el DVD. La única variación consiste en que en la versión en audio hay un bonus track, “Blue suede shoes” de “IV” en revisión acústica, mientras que en el vídeo incluyeron la fantástica “Hungry” de su debut. Diecisiete canciones más un par de solos cortesía de Reb Beach y Rod Morgenstern que fue, en líneas generales, lo que tocaron en Madrid durante su periplo europeo, es decir, preferencia por “In the heart of the young” (hasta seis temas) equilibrio entre “Winger” y “Pull”, y presencia interesante de “IV” con sus dos mejores canciones, “The great escape” y “Right up ahead”, y la controvertida “Generica” que, personalmente, no me gusta nada. Obviamente, no falta ninguno de sus hits si bien por poner alguna pega al set list me hubiera gustado que sonaran “Time to surrender”, “Spell I´m under” o “In for the kill” pero vamos, en ese aspecto, nada que decir.

Hay que destacar la grabación. Aunque es en un local pequeño, para la ocasión llevaron una decena de cámaras que logran captar el concierto desde los más diversos ángulos. Ahora bien, en un mal endémico de los DVD´s actuales, las imágenes están demasiado orientadas a los primeros planos de los músicos. Esto sirve muy bien para ver al baterista por ser el más escondido o enfatizar ciertos pasajes de voz pero considero que se debería utilizar más el plano general que diera una perspectiva de lo que ocurre en el conjunto del escenario, algo equivalente a lo que la visión del ojo suele hacer.

El sonido también está muy cuidado y es sobresaliente. Tanto la música como, sobre todo, las voces se oyen nítidas y cristalinas. En particular, destacaría los coros de Reb Beach y John Roth, prácticamente perfectos. Puedo llegar a admitirlo pero habiendo visto a Kip Winger en directo tengo dudas más que fundadas de que la mezcla final no haya sido retocada. No es que Kip cantara mal pero sí que tenía sus fallos que aquí son casi imperceptibles. Lo que se nota claramente es el tono. Ya en Madrid pude comprobar que le había cambiado y que ahora es más grave. Al principio se te hace raro pero no le doy importancia porque los temas no se resienten.

La descarga en sí está bien pero, al igual que cuando estuve ante ellos, el grupo me resulta demasiado frío. Digamos que realizan una actuación muy profesional pero les falta interconectar con su público. Lo hacen muy bien, tocan de escándalo pero, salvo a Rod Morgenstern, al resto no le veo disfrutar en exceso. No sé, demasiado académico todo y algo carente de espíritu. Esta sensación se contagia a la audiencia y es que me parece increíble lo parada que está la gente. Da igual que toquen temas del último o se arranquen con “Can´t get enough” o “Seventeen”, la gente está moviendo la boca cantando las canciones pero quieta. Sólo reaccionan cuando les enfoca la cámara o al acabar cada corte donde, ahí sí, aplauden y ovacionan.

Todo este conjunto de hechos descritos en el último párrafo suponen que si bien la escucha no está nada mal, la visión de los noventa y cinco minutos de actuación no te haga saltar del sofá. Si a esto le añadimos que los extras son para echarse a llorar (un rato de la prueba de sonido y galería de fotos) concluimos que “Live” no es el mejor DVD del momento. Para los más “die hard” de esta gran banda.

 

 

 

 

 

Marco-Antonio Romero