|
Hablar de
un grupo como Within Temptation
genera controversia, lo quieras
o no. Si te posicionas a su
favor, es que te has vendido
como, supuestamente, han hecho
ellos. Si lo haces en contra,
eres un pureta que no sabe evolucionar
y vive anclado en el pasado.
Pues bien, yo soy de los teóricos
puretas. ¿Por qué?
Muy fácil, su debut “Enter”
es una obra maestra espectacular,
a la altura de los más
grandes trabajos del género
“bella y bestia”
que tanto se estiló en
la segunda mitad de los noventa
gracias a formaciones como Theater
Of Tragedy o los mismos Within.
Sin embargo, su siguiente “Mother
earth” significando un
cambio radical por la eliminación
total de voces guturales masculinas
me parece otro álbum
sobresaliente. Caso distinto
es el de “The silent force”
que me ha llegado a aburrir
muchísimo. No es que
esperara un “Mother earth”
parte dos pero me decepcionó
que las composiciones no estuvieran
al nivel (salvo la fantástica
“Jillian”) y el
abrazo claro a la comercialidad.
“The
heart of everything” es
más una reválida
para con sus seguidores que
de cara a un posible fracaso
en ventas. Al menos, así
lo creo yo. Una vez analizado
y asentado el disco en mi cerebro,
he de decir que se nota cierta
tendencia a volver al camino
marcado por “Mother earth”.
El aspecto que más denota
esta sensación es el
uso de los teclados y orquestaciones,
mucho más pomposos y
majestuosos que en “The
silent force”. No obstante,
hay algo muy importante que
no aparece y que diferencia
sobremanera a los Within de
hace siete años con los
de ahora: La voz de Sharon.
¡Ojo! No digo que la holandesa
cante mal, ni mucho menos, simplemente
canta distinto. Los registros
líricos y operísticos
se ausentaron desde “The
silent force”. Personalmente,
a mí me parecía
el mayor potencial que tenían
pero ellos sabrán. Por
eso, este álbum nunca
podrá estar a la altura
de “Mother earth”
incluso teniendo una calidad
compositiva igual pero, desgraciadamente,
tampoco es el caso.
El comienzo
con “The howling”
es muy bueno, de lo más
destacable gracias a unos arreglos
orquestales notables que te
hacen concebir esperanzas. Curiosidad
infinita me producía
el dueto con Keith Caputo en
“What have you done”
pero se queda en eso, es más
el final de estribillo rapeado
del cantante de Life Of Agony
es sonrojante. Otro apartado
que no agrada nada es el de
las baladas. Todas están
concebidas como vehículo
para el lucimiento de Sharon
con lo que como composiciones
no valen demasiado porque los
instrumentos permanecen en un
discreto segundo plano.
Me gustaría
apuntar la influencia del productor
en el disco. Bastantes canciones
vienen firmadas por Daniel Gibson
algo que no entiendo porque
en el pasado Robert demostró
ser un escritor magnífico.
Además, algunos efectos
están metidos con calzador
y no aportan nada al conjunto,
baste escuchar lo que ocurre
en “The cross” que
destroza un buen tema. Aunque
nada es comparable con las infumables
estrofas del tema título
en donde no parece Sharon la
que canta.
No es que todo
me parezca mal o me produzca
rechazo pero las expectativas
creadas con “The howling”
sólo se materializan
en la genial “The truth
beneath the rose”, corte
melancólico y emotivo
que rememora la épica
de “Mother earth”.
Las demás se quedan en
mitad del recorrido, “Our
solemn our” y “Hand
of sorrow” serían
buenas en “The silent
force” e intrascendentes
en el resto de su trayectoria.
A mí,
personalmente, no ha convencido
este nuevo disco de Within Temptation.
No es porque se hayan apuntado
al carro (que no creo que sea
el caso) o sean menos metaleros,
eso da igual. Únicamente
considero que no logra engancharme
como sí lo hicieran sus
dos primeras obras. Hay nn dato
significativo y que me ruboriza:
Existe una segunda versión
de “What have you done”
al final del disco que se subtitula
“rock mix”. Vaya,
vaya, ahora resulta que el “rock”
es lo raro en este grupo y no
entra en la versión “oficial”
del videoclip. Es una anécdota
pero a mí me dice mucho.
|




|