He tenido que mirar
el archivo de reseñas
para cerciorarme de
que este disco no lo
había hecho.
Era algo seguro porque
salió a la venta
en la última
semana de octubre y
esto lo estoy escribiendo
un mes después
pero no sé por
qué pero me sonaban
de algo. Una vez deshecho
el entuerto, pasemos
a hablar del debut de
los navarros Barua,
un joven cuarteto que
ha estado buscando su
oportunidad y ahora
les llega con unos patrocinadores
sumamente conocidos
a pesar de que, para
un aficionado al heavy
metal, todos los nombres
que vais a leer a continuación
le produzcan urticaria.
Conseguir un galardón
de Cadena 100, haber
compartido escenario
con “eminencias”
como La Oreja de Van
Gogh, Pignoise, Mikel
Erentxun o Pereza, y
ser ayudados en la composición
por el insoportable
Alejo Estivel (cantante
de los renacidos Tequila),
no parece la mejor carta
de presentación
para un grupo que quiere
ir presumiendo de roqueros,
pero, ojo, esto les
ha servido para conseguir
oportunidades y, al
fin y al cabo, escuchando
“Sin que duerman
las horas” te
das cuenta de que esto,
para bien o para mal,
tiene potencial de Radio
Fórmula. Barua
hacen rock y quien diga
lo contrario, miente.
Ahora bien, aunque las
guitarras desplieguen
riffs, sus melodías
son pop y las letras
tres cuartos de lo mismo.
Otro asunto distinto
es que considere que
Barua lo hagan bastante
bien. Y, afortunadamente,
es el caso. Sus canciones
son pop-rock, de acuerdo,
pero no suenan edulcoradas
ni pastelosas. Estaría
a medio camino entre,
por ejemplo, Platero
Y Tú y Los Secretos,
sin llegar a la altura
de ninguno de los dos,
obviamente. Los temas
son sencillos pero bien
estructurados. Cortes
como “Marta”
poseen ese aire fresco
necesario en este tipo
de grupos y “Donde
me arrastro sin reloj”
nos llevaría
a una suerte de El Canto
del Loco si los madrileños
supieran tocar y tuvieran
un cantante (el tal
Dani, no lo es, convenceos
de eso y no lloréis
por descubrir que los
Reyes Magos son los
padres).
Al ser de la tierra,
hay canciones que se
acercan a Marea (“Andar
por el suelo”
o “Nunca jamás”),
aunque sin la caña
de estos. Incluso, no
reniegan de los solos,
hecho diferencial con
otros compadres de género,
y así por ejemplo,
el del tema título
está logrado.
Otra cosa es que para
un no aficionado al
género, escuchar
las doce composiciones
del tirón se
haga cuesta arriba.
Esto es lo que me ha
pasado aunque al final
logran arrancarme una
sonrisa con la versión
del “Pero a tu
lado” de Los Secretos,
junto a Nacha Pop la
única banda de
la “Movida”
a la que tengo cierta
admiración. Le
falta la voz de Enrique
Urquijo pero no está
mal la revisión
que cierra este primer
esfuerzo de Barua. Si
el pop rock español
tuviera más grupos
como ellos, sería
más digno. No
es mi estilo pero es
un buen disco.