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vez en cuando la discográfica
SPV se saca de la manga
unos tipos ciertamente
peculiares que editan
discos alejados de la
tónica habitual
del sello, marcada por
los patrones del heavy
metal. De todos, creo
que Calvin Russell es
el más peculiar.
Sinceramente,
mi abuelo, que en paz
de descanse, se conservaba
mejor que este individuo
cuya vida a debido tener
infinidad de avatares.
Según cuenta la
leyenda estuvo en prisión
en París y el disco
más antiguo suyo
del que tengo constancia
es de 1989. No sé
a qué se dedicaría
el hombre antes pero yo
creo que la música
Americana que toca enraizada
en el country y el blues
blanco la ha mamado desde
su juventud como forajido
en Texas. Es que le veo
y parece sacado de una
película del oeste.
Él sería
“de los malos”,
por supuesto. La foto
de la portada creo que
explica perfectamente
qué es lo que quiere
expresar el Sr. Russell
con su música.
Sol, desierto, individualismo...
Las canciones
están bastante
bien, como digo, marcadas
por ese género
llamado Americana (propio
de los estados del sur),
mezclado con country,
blues y rock and roll.
Todo comandado por la
voz cavernosa y profunda
de Calvin. Más
que melancólica
diría que es reflejo
de lo dura que ha sido
la vida de este peculiar
personaje que, curiosamente,
goza de cierta popularidad
en Alemania y Francia.
No sé, esto no
tiene nada que ver con
el metal ni el hard, y
poco con el rock, pero
la verdad es que mola
por todo, no sólo
las composiciones sino
el halo “outlaw”
que le rodea.
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