| Lo
primero que hay que decir
de este disco es que tiene
un gran título.
“El retorno de los
putos perdedores”
sirve para hablar de la
propia peripecia del grupo
y también para
hacer una referencia a
un momento concreto, el
actual, de la música
en España. Gringo
es un grupo formado por
miembros de otras formaciones,
algunas de ellas ya desaparecidas,
que formaron parte del
Getxo Sound. (Sí,
esa escena heterogénea
que alumbró a El
Inquilino Comunista, nada
menos). Un poco de casualidad,
fruto de conversaciones
iniciadas con una cerveza
en la mano, surgió
la idea de iniciar este
proyecto.
El primer
resultado tangible es
este “The return
of the fucking losers”,
un disco grabado sin otra
aspiración que
hacer música. Cinco
tíos que saben
tocar y que tienen canciones,
que no se hacen ilusiones
pero que no tiran la toalla.
En ese sentido, son un
ejemplo de la famosa frase
de Antonio Gramsci, aquel
marxista italiano que
proclamaba aquello del
“pesimismo de la
razón y el optimismo
de la voluntad”.
Esta actitud sobrevuela
todo el disco, especialmente
en unas letras que casi
siempre están cortadas
por el patrón de
la crudeza, del realismo
y, en definitiva, de la
verdad. No existe el engaño,
ni hacia el oyente ni
hacia sí mismos.
Si hablamos
del diseño sonoro
de los temas, podemos
desentrañar esa
misma filosofía,
la del orgulloso perdedor.
Se ve en el desarrollo
largo de muchas de las
canciones, como la intro
de “When we were
monkeys” o en “No
dignity” y también
se aprecia en la cualidad
épica que comparten
todos los cortes del álbum,
y especialmente en “Starting
to enjoy” o en algunos
momentos de “Where
have you been?”.
También
encontramos una ideología,
o más bien un discurso,
sobre la industria musical
de nuestro tiempo. El
hecho de que el álbum
sea autoeditado ya puede
darnos alguna pista, su
alta calidad lo deja aún
más claro. Es posible
seguir haciendo rock en
este siglo XXI sin perder
la inocencia. Pero todo
termina de encajar con
“Hello, hello”,
el tema con el que se
cierra “The return
of the fucking losers”.
Se trata de una canción
de largo recorrido, más
de 9 minutos de duración,
concebida como una protesta
contra “toda la
basura musical que hoy
en día se nos impone”.
El método elegido
es hacer de “Hello,
hello” una especie
de prontuario sobre qué
hay que hacer para no
tener éxito.
Para
quien esto escribe, Gringo
son la gran sorpresa del
año 2006. Veremos
qué les depara
el futuro, un futuro en
el que seguirán
siendo unos putos perdedores,
según piensan ellos
mismos. Si eso les permite
seguir haciendo discos
tan buenos como éste,
espero que estén
en lo cierto.
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