| James
Hardway es un compilador
de sonidos, un arquitecto
en la mezcla del venerado
house con elementos más
cálidos de orquestación
que escapan al poderoso
influjo de las máquinas
aunque entren en armónica
conjunción con
ellas. Me sorprende el
dominio que tiene en la
introducción de
voces en casi todos sus
temas, cantos cercanos
al soul, al funk, o a
la música negra,
que sin llegar a erigirse
con el protagonismo de
las composiciones (a excepción
de I don´t wanna
know y Worms and Wasels),
son sin embargo un valioso
elemento dentro de las
mismas.
Otra
de las características
de Hardway, la principal
baza del sello de electrónica
experimental Hydrogen
Dukebox, es su afinidad
a las secciones de metal
(en eso compartimos el
gusto), que adoptan formas
verdaderamente jazzisticas
y que aportan un toque
de distinción a
esta música de
baile cercana al lounge,
una influencia que se
hace agradablemente palpable
en temas como Herat Beat,
en el embriagador comienzo
de Doyoudo y ese saxo
que escapa al trazado
lineal del desarrollo
de la composición,
o la preeminencia del
contrabajo que da paso
a la cuerda sobre una
programación plagada
de beats en Time to Go.
Pero
pese a esta peculiaridad
en la que parece edificarse
la personalidad musical
de Hardway, hay temas
que no pasan ese corte
experimental y que suponen
cierta reincidencia en
el convencional house
ligeramente básico
y machacón. No
obstante esto nos desvirtúa
un trabajo hecho con vocación
de superación y
vanguardia, un nuevo acto
de innovación en
beneficio de la longevidad
y perdurabilidad de la
música actual en
las pistas de baile.
|