| Abrumado
por el rechazo a la política
exterior del gobierno
de su País y el
general sentimiento antinorteamericano
que se respiraba en el
ambiente durante su gira
europea del 2003 y 2004,
motivó que Jason
reflexionara tratando
de encontrar una respuesta.
El resultado es este excelente
trabajo en el que, como
no podía ser de
otra manera, hay un gran
peso político en
sus letras, pero encajadas
a la perfección
en unas canciones a las
que hoy en día
la critica le gusta denominar
como Country alternativo.
Para
quien conozca la larga
trayectoria de Jason Rindenberg
ya sabrá que, desde
luego, alternativo ha
sido siempre, por lo que
no les sorprenderá
encontrarse con muchos
de los sonidos que ya
marcaban la diferencia
cuando en los ochenta,
junto a su banda de entonces,
The Scorchers, sorprendió
al entorno musical de
Nashville con esa incendiaria
mezcla de punk y country,
que se reflejaba en sus
composiciones, en su indumentaria
y sus poses que convulsionó
los clásicos estereotipos
del Genero.
Después
de casi 20 años
y una digna carrera en
solitario, la voz limpia,
y a veces inmaculada,
sigue ahí, pero
siempre transgresor y
nada convencional remata
de manera magistral canciones
que destilan sonidos de
la América profunda,
en un intento de recuperar
el espíritu de
aquellos pioneros de principios
de siglo, verdaderos constructores
de un imperio, a los que
rinde su particular homenaje
como respuesta a su fracturado
sentimiento patriótico.
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