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Los chicos de La Habitación
Roja lo han vuelto hacer,
se han sacado un disco
de debajo de la manga
que es para quitarse el
sombrero. Lástima
que se les considere como
un grupo indie y apenas
salgan en los medios porque
si no llenarían
salas mas grandes y venderían
bastante mas de lo que
lo hacen en la actualidad.
Calidad
tienen suficiente para
estar entre los grandes
grupos de nuestro país,
y su trabajo disco tras
disco así lo está
demostrando. Este último
llamado “Cuando
ya no quede nada”
sigue la línea
de los anteriores, es
decir pop con guitarras,
bastante accesible a todo
tipo de públicos.
A mi me gusta llamarles
“Los planetas entendibles”
y es que su música
tiene mucho parecido con
la de la banda de J, pero
por el contrario se les
entiende a la perfección
todo lo que dicen, ¿quién
quiere mas?
El disco
empieza con cinco perlas
dignas de reseñar,
la primera “Paris
ardiendo” donde
van contando como se va
rompiendo una relación
en una ciudad en plena
crisis, siguen con “La
vida moderna” primer
single con una letra de
rabiosa actualidad “la
vida moderna es nuestra
condena, las prisas las
penas y los pisos de treinta”,
continúan con “Esta
no será otra canción
de amor”, un tema
por supuesto de amor y
de lo mas original, la
cuarta es la canción
con mas ritmo del disco
“Tened piedad del
expresidente”, y
la quinta “No hay
dinero” todo un
himno para la juventud
actual.
La otra
a reseñar es el
corte número nueve,
“Posidonia”
sin duda la mejor canción,
una maravilla pop que
me ha enganchado y que
no para de sonar en mi
casa, en mi coche, en
mi ordenador… es
una de esas sorpresas
que te encuentras sin
querer de vez en cuando
por la vida, ya sea a
modo de persona, libro,
película ó
como en este caso, de
canción número
nueve, como dicen ellos
“esperé tanto
tiempo que di con lo inesperado”.
El resto
de temas, en mi opinión,
son menos destacables
pero no desmerecen ni
estropean todo el conjunto.
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