| Las
tradicionales armas de
Lambchop siguen ahí.
La grave voz de Kurt Wagner
canta unas letras complejas,
hermosas pero crípticas,
que sirven de perfecta
banda sonora para atardeceres
leves o amaneceres exhaustos.
Pero ahora el grupo de
Nashville se contrae sobre
sí mismo y plantea
instrumentaciones parcas
en elementos. No debe
confundirse esa escasez
con ligereza. Antes al
contrario, las canciones
están muy trabajadas
y, paradójicamente,
desnudas de artificios.
En cierto
modo,”Damaged”
vuelve sobre los pasos
de los primeros discos
de Lambchop como “Jack’s
tulips” (1994) o
“How I quit smoking”(1996).
Ese regreso al country
de cámara debe
ser matizado. “Nixon”
(2000), “Aw c’mon”(2004)
o “No, you c’mon”(2004)
no han pasado en vano
y han dejado en la banda
un poso que la ha enriquecido.
Existe la tentación
de considerar “Damaged”
una obra menor en el contexto
de la discografía
de Lambchop, pero ése
sería un grave
error.
Se trata
de un disco en el que
se eleva a categoría
de épico lo que
no es más que un
casi grosera cotidianeidad.
En “A day without
glasses” se encuentran
todos los argumentos para
fundamentar esta opinión.
Otro tanto cabe decir
de “Beers before
the barbican” o
incluso “Short”.
La clave la encontramos
en una manera de interpretar
muy alejada del artificio,
que esconde su complejidad
para lograr alcanzar una
cualidad expresiva, emotiva.
Podemos
proclamar que el combo
de Nashville ha adquirido
la madurez necesaria para
lograr ese equilibrio
tras más de una
década en el negocio.
Pero ellos llevan en estas
mismas coordenadas desde
entonces. Debemos concluir,
por tanto, que el factor
decisivo para hablar de
“Damaged”
es el talento y la honestidad,
igual que en el pasado.
Las grandes
diferencias son una seguridad
en si mismos que los aproxima,
sin llegar, a la autocomplacencia
y, por el contrario, un
aumento de su ingenuidad,
que les permite vivir
un estado de gracia sin
parangón en la
música del siglo
XXI.
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