| Aunque
han publicado varios EP’s,
este disco es sólo
el segundo larga duración
de Minus the Bear. Se
trata de una banda de
Seattle que ha peleado
por hacerse un nombre
en la siempre saludable
escena underground de
Estados Unidos durante
la primera década
del siglo XXI. Este “Menos
el oso” no es exactamente
una novedad, ya que apareció
en agosto de 2005, pero
aún sigue siendo
el último disco
del grupo. En la edición
que manejamos se le ha
añadido, como contenido
extra, el EP “They
make commercials like
this”, editado en
2004.
Minus
the Bear es una banda
cuyo estilo es muy difícil
de definir. Sus canciones
se encuentran a medio
camino entre la experimentación,
incluso la extravagancia,
y una necesidad casi patológica
de construir estribillos
ganadores. En general,
la estética de
Minus the Bear, y “Menos
el oso” no es una
excepción, participa
de una cualidad urgente,
cortante. A ese sello
característico
hay que añadirle
unas guitarras que proponen
solos laberínticos,
más basados en
acordes que en punteos,
cohesionados con el resto
del tema sin señales
claras de soldaduras.
Es cierto
que una vez apercibidos
del andamiaje básico,
no hay grandes sorpresas
en la música de
Minus the Bear. Sin embargo,
en el apartado de las
letras sí que hay
una mayor variedad. En
“Menos el oso”
hay escapismo (“Memphis
& 53Rd.” o “Pachuca
sunrise”), historias
trágicas (la niña
asesinada de “El
torrente”) o desarraigo
(“Drilling”).
Tiene un gran peso también
el elemento onírico,
a veces en forma de descripción
de enigmáticas
pesadillas y otras como
sueño placentero.
El final
del disco, con “Fulfill
the dream”, “The
pig war” y “This
ain’t a surfin’
movie”, varía
un tanto el rumbo tanto
de música como
de las letras. Son tres
canciones de amor puro,
casi adolescente, de una
sencillez llana, como
una suave puesta de sol.
En “The pig war”
el protagonista es tan
incorruptiblemente feliz
que quiere detener el
tiempo, como igualmente
pasa en “Hooray”.
Estas tres canciones,
las que cierrran el álbum,
son menos violentas que
sus compañeras,
especialmente la última,
“This ain’t
a surfin’ movie”.
A pesar de ese equívoco
título, la inocencia
está más
presente en ella que en
el resto de “Menos
el oso”. Y la estructura
del tema es la más
diferente. Tiene un parón
en el medio, que divide
el corte en dos tonadas
distintas, pero con un
mismo espíritu.
Desde
la grabación de
“Menos el oso”
se han producido novedades
en la alineación
del grupo. El teclista,
Matt Bayles, abandonó
la formación a
principios de 2006 para
centrarse en su faceta
de productor e ingeniero.
Precisamente él
es el responsable de que
este disco suene tan redondo,
aunque la producción
esté firmada por
toda la banda. Con la
complejidad de estas canciones,
es necesaria una sónica
equilibrada y ahí
entra Bayles, con un trabajo
casi perfecto.
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