| “Ruido
de la esquina” tiene
ese toque Gangsta-rap
que caracteriza a muchos
de los artistas de las
grandes ciudades (estadounidenses)
que se consideran en ellas
minorías, como
Tomorroz Weaponz, Full
Nelson o Archangel, representantes
todos ellos, de la comunidad
latina.
Es por
ello, que a excepción
de algún tema,
como el de Eddy Davis,
la mayoría de las
letras son bastante agresivas.
La rima está bastante
lograda, y tiene el valor
añadido de estar
cantado en inglés
y español, con
el merito que supone hacer
la rima en dos lenguas,
y que encima cuajen.
Además,
todos escriben y cantan
sus propios temas. Esto
hace que sus piezas no
se conviertan en una cascada
de rima, sino que tienen
bastante sentido en el
contexto general (del
disco).
Esta
tendencia o rama del hip-hop
se caracteriza por meterle
a la base convencional
ritmos latinos a modo
de merengue, salsa y trompetilla
mejicana que recuerda,
en algunos intros, a ranchera.
Todo ello le da un punto
curioso y bailable para
todos aquellos que en
el aspecto convencional
del hip-hop no encuentren
un ritmo de baile. Sin
embargo, a veces da la
sensación que las
bases están cortadas
todas por un mismo patrón.
Se echa
de menos la participación
de alguna mujer. Habría
sido un gran acierto incluir
a la artista boricua Angie
Martínez, que aunque
más comercial,
ha contado con colaboradores
de la calidad de Mary
J. Blidge o Jay Z.
En definitiva,
“Ruido de la esquina”
está dirigido a
todas las personas a las
que les guste el hip-hop
latino llegado desde las
calles de Nueva York,
o bien para aquellos que
quieran encontrar una
referencia sobre esta
música.
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