| De
alguna manera, el universo
indie ha amortizado ya
a Sexy Sadie. Son veteranos,
más de una década
en el negocio, y no han
sentido la necesidad de
casarse con nadie. Como
su hoja de servicios sigue
inmaculada no han sufrido
descrédito alguno
pero se les ha condenado
respetuosamente al olvido
relativo.
Este
status ha hecho que una
de las perlas que este
2006 ha procurado pase
más o menos desapercibida.
“Translate”
es un álbum que
rompe algunas, no todas,
de las inercias del grupo.
Por primera vez se han
auto producido y eso ha
traído como consecuencia
que los bajos y las baterías
suenen mejor que nunca.
Y quizá también
por primera vez, Sexy
Sadie se emplean con una
convicción sólo
al alcance de los que
se han demostrado todo
a sí mismos. Las
letras de “Translate”,
siempre en inglés
y siempre minusvaloradas,
dan vuelo a unas canciones
que traducen la emoción
en técnica y la
pericia en pasión.
En esta
colección de canciones
se rastrean algunas claves
acerca de su situación
actual. “On the
run”, el tema más
subido de tono de todo
el álbum, podría
interpretarse como el
equivalente al quijotesco
“ladran, Sancho,
luego cabalgamos”.
Y en la canción
que da título al
álbum conviven
muchos, por no decir todos,
de los lenguajes musicales
de Sexy Sadie. Y vemos
en él a la piedra
filosofal del estilo característico
de la banda, entre el
pop doliente y el rock
contenido.
“Translate”
es un disco que se defiende
por sí solo. Pero
si lo ponemos al lado
de las últimas
obras de los compañeros
la generación “indie”,
gana aún más
enteros. No se trata de
dar nombres, pero ninguno
de ellos ha seguido trabajando
y mejorando disco a disco,
directo a directo como
ha hecho Sexy Sadie. La
seriedad y el compromiso
no proporcionan portadas
en el Rockdelux ni hacen
vender discos. En cambio,
vitaminizan artísticamente
y aseguran la supervivencia
a largo plazo. Y si a
eso añadimos la
insistencia en seguir
cantando en inglés,
ahora que bandas parecidas
se han pasado al castellano,
vemos que la coherencia,
rara avis en estos tiempos
de mudanzas, es otra de
las virtudes que les adornan.
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