| Este
documental de unos sesenta
minutos de duración
está hecho en 2003,
poco después de
la publicación
de “Elephant”,
el penúltimo disco
de los White Stripes.
Así que quedan
fuera el último
disco, “Get behind
me, Satan”, y la
aventura de Jack White
junto a Brendan Benson
en The Racounters. Además,
deja muy claro desde el
principio que no es material
autorizado por la banda
y que no vamos a escuchar
ni una sola nota del dúo
de Detroit. Así,
de primeras, invita a
la sospecha.
Sin embargo,
todas esas dudas se difuminan
pocos minutos después
de empezar a ver el DVD.
La película está
dividida en capítulos
de corta duración
que, siguiendo un orden
cronológico, van
contando la historia de
los White Stripes. Se
hace mucho hincapié
en sus inicios, en como
alcanzaron notoriedad
en la escena de rock underground
de Detroit con mucha facilidad
y en su salto a una multinacional,
primero, y al reconocimiento
mundial, después.
Vemos imágenes
de Jack con su antiguo
grupo, The Go, y entrevistas
de los primeros tiempos
de The White Stripes que
no hemos visto la mayoría
de nosotros.
Es muy
importante la aportación
que hacen los testimonios
de gente cercana al grupo.
De hecho, son los entrevistados
los que van construyendo
el documental, con una
voz en off muy de vez
en cuando y sólo
para ordenar las declaraciones
de los distintos protagonistas.
Aquí es donde se
ve el grado de profesionalidad
de los autores del documental.
Desfilan por “Rhinoceros”
amigos de la banda, compañeros
de escena en Detroit,
periodistas de prestigio,
propietarios de los bares
donde tocaban y todo tipo
de personas que pudieran
aportar algún dato,
alguna mirada, acerca
de los White Stripes.
En este apartado, resulta
chocante la aparición
de Jim Diamond, el productor/ingeniero
de los dos primeros discos
del dúo, que recientemente
les ha demandado. Ya se
percibe en este documental,
grabado en 2003, recordemos,
un cierto resquemor de
este hombre hacia Jack
y Meg.
El DVD
tiene unos contenidos
adicionales pobres. Consiste
en la discografía
del grupo, exhaustiva
pero ya obsoleta, y un
juego de preguntas fácil
de superar. No es ése
el punto fuerte de “Rhinoceros”,
que está más
bien en el propio documental.
Su aproximación
periodística le
pone muy por encima de
los productos audiovisuales
de, por ejemplo, la MTV.
Lo que ya no está
tan bien es la realización,
lastrada por no poder
contar con material de
los White Stripes y por
un estilo eficaz aunque
de poco lucimiento.
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