Uno ya no sabe si ante
una edición de
Frontiers lo que se
encuentra es un grupo,
un proyecto, un disco
en solitario o una ópera
rock. Es un poco desconcertante,
la verdad. Sin embargo,
el caso de Action es
de los más curiosos.
Dejad que os cuente.
Action se formaron hace
la friolera de veintidós
años, es decir,
1985, impulsados por
el guitarrista David
Ramos que a lo mejor
os suena a alguno de
la banda Mars Hill,
tampoco especialmente
exitosa aunque más
cercana. Resulta que
Action llegaron a tocar
con gente como Quiet
Riot, Firehouse o Slaughter
pero se perdieron en
el limbo de las bandas
que no llegaron ni tan
siquiera a editar un
disco.
Pues bien, de buenas
a primeras, resulta
que se juntan algunos
de los miembros originales
y deciden, ya metidos
en pleno siglo XXI,
que quieren concluir
el camino andado dándose
el gustazo de grabar
un disco. Para ello,
registran una demo con
Michael Sweet, cantante
de Stryper, pero entre
medias Mars Hill sacaron
en 2003 su único
disco. Con estos ya
separados, David y Jacq
Marques, vocalista,
relanzan Action y, por
fin, aparece este álbum
después de esta
historia que es casi
un galimatías.
Sea como fuere, las
once canciones que forman
parten de este disco
nos muestran a un grupo
anclado, para bien y
para mal, en sus inicios,
es decir, mediados de
los ochenta. Esto supone
que las composiciones
sean un puente entre
el hard rock y el AOR
quedándonos en
una especie de hard
melódico que
a mí me recuerda
a Danger Danger y, cuando
entran las acústicas,
a Tyketto. La principal
traba que tiene este
trabajo es que hemos
escuchado tantas veces
algo parecido que necesitas
disponer de un conjunto
de temas excepciones
para sobresalir. En
mi opinión, sólo
consiguen este objetivo
dos o tres veces.
Entre los instantes
estelares “Don´t
leave me lonely”,
deudora clara de Danny
Vaughn, el medio tiempo
“bostoniano”
“Heaven tonight”,
de una elegancia y calidad
exquisitas, y el roquero
final, “Is it
love”, que se
configura como lo mejor
de la obra. Asimismo,
y en general, me encantan
la voz de Marques y
el trabajo de apoyo
vocal. El resto de las
canciones son buenas,
no hay relleno, pero
les falta algo de chispa.
Se escuchan con atención
e interés pero
no te enganchas y disfrutas
a tope. Para nostálgicos
es una buena propuesta;
para los demás,
depende de cómo
les pille y las ganas
que tengan de oír
algo de hard melódico
muy retro.