Creo que 2007 ha sido
un buen año para
la escena metalera española.
Sin tener discos especialmente
gloriosos (salvo cosas
como Angelus Apatrida),
sí que podemos
afirmar que el tono
general ha sido correcto,
tirando a bueno. No
obstante, siempre podemos
hablar de excepciones
que confirman la regla
si bien no vamos a ser
excesivamente críticos
con debuts de bandas
relativamente noveles
como ésta que
nos ocupa porque pecaríamos
de ácidos o injustos.
Arkania es un sexteto
que comenzó su
andadura en 2004 aunque
muchos de sus componentes
han tenido experiencias
previas (Saurom, Amistades
Peligrosas,...) sea
como miembros oficiales
o músicos de
acompañamiento
con lo que su labor
como instrumentistas
es intachable. “Espíritu
irrompible” (paradójico
título, sin duda)
es el primer trabajo
que editan tras dos
maquetas que les sirvieron
para firmar con la subsidiaria
de Avispa, Pak.
En primera instancia,
el elemento diferenciador
del grupo es la utilización
del violín, algo
ya extendido en nuestros
país dentro del
hard and heavy en varios
conjuntos de sobra conocidos.
Sobre una base de power
metal muy (excesivamente)
melódico, el
violín y los
teclados se erigen como
los grandes protagonistas
del álbum. Sea
por un “error”
de producción,
sea adrede, el caso
es que la sensación
de estar escuchando
únicamente estos
dos instrumentos y la
voz, con el resto de
fondo, es permanente
y contribuye a que en
el oyente se cree una
impresión de
falta de potencia en
las canciones algo que,
dentro del heavy metal,
es pecado mortal, para
mi gusto. A esto ahonda
la voz de Ángel
Santamaría, mucho
más orientada
a terrenos líricos
(con escuchar la balada
“No sé
vivir sin ti”
queda demostrado) que
agresivos.
Mentiría si
dijera que estas diez
composiciones me han
logrado convencer. Más
bien no; se adivinan
ideas (la parte central
de “Cuentacuentos”
es notable, el dueto
con Óscar de
Lujuria en “Hijo
del trueno” no
está mal) pero,
en general, me parece
un quiero y no puedo
que se refleja canciones
como “Alto y claro”,
un buen tema al que
no han sabido sacar
el jugo adecuado.
Me encantaría
hablar maravillas del
debut de Arkania pero,
desgraciadamente, no
puedo. Quizá
los aficionados a Tierra
Santa, Saurom o Mago
de Oz aprecien detalles
que yo me he perdido
pero, hasta que no los
descubra, considero
que “Espíritu
irrompible” no
cumple las expectativas
mínimas que se
les debe exigir dado
su currículo.
Esperemos que en el
futuro mejoren en el
plano compositivo y
en el sonido para que
podamos desdecirnos
de estas palabras.