No vamos a dar más
la tabarra con la expresión
“banda infravalorada”
para hablar, en este
caso, de los germanos
At Vance. Con siete
álbumes a sus
espaldas, dudo mucho
que vayan ahora a despuntar
en el panorama europeo.
Además, han sufrido
sucesivamente la pérdida
de dos excelentes vocalistas.
Si la marcha de Oliver
Hartmann la suplieron
con el no menos bueno
y reputado Mats Leven,
la ausencia del sueco
era más complicada
aún de reponer.
Pues bien, por ninguna
de estas razones, Olaf
Lenk, el líder
del grupo y ex Zed Yago
y Velvet Viper, ha cejado
en el compromiso de
sacar buenos discos
para sus fans.
At Vance nunca alcanzarán
grandes cotas de reconocimiento
pero es de justicia
afirmar que “VII”
es un notable esfuerzo,
digno sucesor del gran
“Chained”.
Asimismo, supone el
descubrimiento de Rick
Altzi, un vocalista
al que yo no le conozco
en otras formaciones
y que aquí se
revela como un magnífico
cantante, capaz de adaptarse
a las tesituras donde
llegaba Leven. Podríamos
hablar de Altzi como
un registro de hard
adaptado al heavy metal,
muy en la línea
de algunos de los cantantes
que ha tenido Yngwie
J. Malmsteem en su carrera.
Y es que el nombre del
orondo “guitar
hero” sale a colación
porque el camino de
“VII” discurre
entre el power y el
neoclásico, en
las composiciones rápidas,
y el hard centroeuropeo
en los medios tiempos.
Estos dos tipos de temas
se van alternando.
Los veloces, inicialmente,
no acaban de despegar
pero mejoran a lo largo
del disco y culminan
con las sobresalientes
“Shine”
y “Truth”,
en concreto esta última
muy cañera y
directa, ideal para
comenzar un concierto.
Entre las pausadas,
la genial “Cold
as ice” y su embaucador
estribillo, el aire
pop metal de “Answer
me” y la balada
“Lost in your
love” son las
más destacables
dentro de un buen tono
global.
En el plano estrictamente
musical, señalar
que Lenk con los años
toca mejor ya que en
“VII” se
marca unos riffs y solos
de escándalo,
y que la base rítmica
continúa siendo
el talón de Aquiles
de un grupo que, seguramente,
no es el que más
excelsas obras edita,
tampoco el que posee
los instrumentistas
más técnicos
ni las canciones pasarán
a la historia, pero
te garantiza algo muy
importante: No defraudarte
en cada nueva entrega
y proporcionarte las
suficientes dosis de
felicidad como para
que la compra de sus
álbumes merezca
la pena. Eso, hoy en
día, es una garantía.