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BATTLELORE
“Evernight” (Napalm)

Los finlandeses Battlelore parecían tener un futuro interesante. Sus dos primeros discos están bastante bien, en especial “Sword´s song”, y sus directos eran divertidos. Recuerdo que su anterior cantante masculino, Patrick Mennander, era todo un troll en escena (pero con encanto) y cómo la dulce Kaisa pasó las de Caín en el Atarfe Vega Rock 2004. Eran las tres de la mañana, hacía un frío polar y ahí estaba la muchacha con la piel de gallina y minifalda. Sin embargo, la estrella declinó con el “Third age of the sun”, un álbum falto de garra, en el que se decantaron por acercarse sospechosamente al europower metal.

“Evernight” debería servir de prueba de fuego sobre qué sendero quieren tomar. Sinceramente, si esta es su versión definitiva, creo que me desengancho del vagón. No estamos ante un mal disco pero sí ante, para mí, un trabajo sin chispa, donde las canciones pasan y dices: “No está mal… no está mal… no está mal…” pero sólo en momentos muy puntuales te sobresaltas con algo que merece la pena. Un aspecto que termina por quemarme en “Evernight” es la omnipresencia de los teclados dominando todo el conjunto instrumental de Battlelore. Probablemente es que yo esperara otra cosa pero, desde luego, esto no colma mis expectativas.

“House of heroes” no es un mal tema para empezar. A medio tiempo, con Kaisa a la voz principal y Tomi de vocalista segundario, cumple su papel pero pasas a la segunda, “Ocean´s elysium”, y parece que todavía estás en el primer corte. Así, sucesivamente hasta llegar a “We are the legions” con un riff inspirado en bandas como Amon Amarth que le da un buen toque épico a la composición. En “Into the new world” regresamos al medio tiempo insípido y tenemos que pararnos en una canción comercial como “Longing horizon” para encontrar algo distinto, unas acústicas “bonitas” que se abren paso entre Kaisa y Tomi.

En los dos cortes siguientes, “Mask of flies” y “The cloak and the dagger”, surge una voz masculina susurrada que, sinceramente, no aporta mucho a los temas. Es más, contribuye a cimentar la sensación de linealidad que concluye en la final “Beneath the waves” donde su segunda mitad, atmosférica y pausada, se configura como lo mejor de “Evernight”, una obra correcto pero muy lejano a lo que Battlelore ofrecieron en el pasado. Por ello, para mí ha sido una decepción.

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