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BOSK
“Después De Todo” (Musica Intuitiva/Santo Grial)

La primera estrofa del disco es sintomática: “La vida no es eterna / no es eterno el pulso de mi corazón / Todo lo que acaba, empieza / nueva senda, nueva dirección”. Toda una declaración de intenciones la que nos ofrece Joanjo Bosk en su debut en solitario. Para los no iniciados, hablamos del excepcional vocalista de los extintos gerundenses Aspid. Con la banda de los hermanos Garrigós grabó dos magníficos trabajos (“Babel” y “Musa”) más el directo de despedida “Latiendo en vivo” dejando un legado maravilloso. Para este que escribe una de las formaciones más injustamente tratadas que conozco.

En Aspid se notaba que Joanjo no era un vocalista de heavy metal pero era eso precisamente lo que le confería una personalidad a él y a la música fuera de lo normal. En “Después de todo” podemos afirmar que encontramos al “verdadero Bosk”. Estamos ante un álbum completamente alejado del metal e incluso, salvo un par de temas, del rock. “Después de todo” es una obra intimista, plagada de guitarras acústicas, teclados, loops y demás parafernalia para crear un pop actual, muy básico, casi oscuro y descubierto de cualquier atisbo comercial.

Para un metalero de pro la escucha se hace complicada por muy fan que seas de la voz de Joanjo, como es mi caso. Como era previsible, sus cuerdas vocales son lo que más despunta en las catorce canciones que aquí se contienen. Después de un comienzo que te desorienta un poco ya que “El secreto” casi parece Fito y Fitipaldis con un buen cantante, en la fantástica “Odisea de un hombre corriente” es donde entramos en materia porque son ésta y la siguiente “Maldita veneno” (maravillosa melodía vocal, violín y harmónica) las mejores composiciones del álbum.

El deje “Bunbury” sigue ahí pero en mucha menor medida que en sus días en Aspid. Quizá el principal problema para mí es el exceso de cortes lentos e introspectivos. La acumulación de temas de idéntica cadencia te deja en una posición incómoda si no eres seguidor de este estilo y así, después de la euforia con “Maldito veneno”, entro en una especie de estado catatónico que sólo alcanza la euforia en la preciosa, triste y melancólica “Para no acabar mal”. Desgraciadamente, los ritmos lentos vuelven a aflorar aunque la moderna “No todos los días son igual” y el precioso final con “El vaivén” dejan buen sabor de boca.

“Después de todo” es demasiado, incluso para los que, reiteramos, adoramos la voz de Joanjo. Por supuesto, es respetable y loable que haya decidido emprender otra senda ajena al heavy pero le va a resultar complicado despuntar. Un buen disco para los que aprecien el pop intimista con toques blues y folk. De todo corazón y aunque sea como gesto de agradecimiento, le deseo lo mejor aunque su propuesta se aleje de mis gustos. Como diría en mi canción preferida que grabó con Aspid, “Dios Baco”. “Y ahora que puedo y no sé dónde estoy / es la hora de decir adiós”.

http://www.joanjobosk.com
Marco Antonio Romero