Ahora que ha empezado
el programita de marras,
hay una frase de la
ínclita Mercedes
Milá que me resulta
inquietante: “En
Gran Hermano nada es
lo que parece”.
De un modo similar,
aunque no tan exagerado,
me encuentro ante Burden
Of Grief. Estos son
los hechos. Cojo el
logo y digo: “Black
metal, fijo”.
Primer error. Miro la
portada: “¿Algo
a lo Katatonia o quizá
death and roll?”.
Segundo error. Leo la
biografía e indago
sobre su historia: “Death
metal melódico”.
En este momento, pongo
el disco y la maquinita
diminuta que existe
en mi cerebro pita y
pienso: “¿Death
melódico? Si
esto no suena exactamente
así”. Y
es cierto, hasta que
no pasan cuatro o cinco
temas de este “Death
end road” no acabo
de centrarme en qué
demonios hacen esta
gente. Sé que
no es un asunto importante
este de las etiquetas
pero cuando tienes que
hacer una reseña
has de buscar pistas
para el lector.
Y sí, podemos
afirmar con rotundidad
que el mencionado es
el estilo que practican
pero lo hacen desde
un prisma peculiar.
La nacionalidad tal
vez tenga algo que ver.
Al ser alemanes, la
producción y
la ejecución
poseen ligazón
con el thrash. Ojo,
no hablo de que esto
sea thrash sino que
se apuntan cosas relacionadas
con él y con
un metal cañero
moderno que no sabría
definir. Escuchad “The
killer in me”
o “Swallow the
sun” para saber
exactamente a qué
me refiero. Las guitarras,
para ser melodeath,
son bastante originales
e intentan ofrecer soluciones
particulares como en
“The game”
o en el medio tiempo
“Road of visions”.
Sin embargo, no puedo
ocultar que según
avanzaba el álbum
me iba aburriendo cada
vez más. De las
grandes esperanzas iniciales
a dejarlo en simplemente
correcto y agradable
de oír…
Todo esto hasta que
llegamos a los temas
extras que se llaman
“Smashed to pieces
´07” y “Immense
infinity ´07”.
No hay que ser un sabio
para adivinar que son
revisiones de canciones
antiguas, en concreto
de dos cortes de su
debut “Haunting
requiems”. Pues
bien, no sé cómo
sonarían en su
concepción inicial
pero desde aquí
digo que son lo mejor
de “Death end
road”. Mucho más
estereotipadas, estarían
cercanas a los Dark
Tranquillity de “The
mind´s I”
pero considero que poseen
un nivel compositivo
excelente. “Immense
infinity” es apabullante
y confiere un final
explosivo a un buen
disco aunque, no nos
engañemos, el
conjunto no es para
dar saltos de alegría,
porque si lo mejor son
los bonus tracks…