De vez en cuando
se te queda por ahí
algún disco
traspapelado que,
por casualidad, encuentras
un día y, aunque
sea con unos meses
de retraso, te sientas
a escucharlo para
hacer la pertinente
reseña. Esto
es lo que me ha ocurrido
con los británicos
Burning Skies. Representantes
de la nueva ola del
metal en este siglo
XXI, estos muchachos
provenientes de la
bonita localidad de
Bristol practican
una mezcla de estilos,
que denominan death
core, que no deja
prisioneros en el
camino. Su filosofía
musical es meter caña
sin para un instante.
El problema a priori
que tienen es que,
con matices, hay miles
de bandas que se acercan
a su propuesta hoy
en día. Ellos
lo intentan solucionar
con temas cortos (el
álbum apenas
supera la media hora)
marcados por los cambios
de ritmo y jugando
con dos o tres voces
(death predominante,
hardcore y otra un
poco más black).
En general es un
trabajo que posee
momentos brillantes
pero que no termina
de arrancar en su
conjunto. La prometedora
“RKD”,
repleta riffs propios
del death de Estocolmo
de principios de los
noventa, nos anticipa
algo que no logramos
encontrar en las restantes
composiciones. Creo
sinceramente que abusan
de la brutalidad porque
apenas atisbamos melodías
salvo en el comienzo
de “Lurid demolition”.
Esto supone que, a
pesar de los cambios
de ritmo, la linealidad
predomine. Entre los
instantes más
destacados, además
de “RKD”,
mencionaría
el inicio de “Desolation…
(for the denial of
innocence)”
que parece un riff
cruce de At The Gates
y Dissection aunque
pronto se pierde,
“The sweet sound
of violence”
con su demoledor doble
bombo o las ultratralleras
estrofas de “Damaged”.
En conjunto, me quedaría
con la tonalidad de
las guitarras que
imprime cierta atmósfera
old school thrash
a estos Burning Skies.
Cuando tratamos de
encontrar el “hecho
diferencial”
a toda esta pléyade
de formaciones de
death core, metal
core o como se llame,
a veces nos topamos
con la cruda realidad
de hacer imposible
esa intención.
Con Burning Skies
podríamos hablar
de que se orientan
más al death
que la media del subgénero.
Por acercarles a alguien,
tal vez a Misery Index
aunque su interpretación
difiera. No obstante,
es indiscutible que
pertenecen a la rama
más extrema,
quizá demasiado
en mi opinión
y probablemente fuera
conveniente un poco
de melodía
en sus canciones para
hacerlas más
amenas y no tan monótonas.