¿Atracción
o rechazo? La separación
entre ambas opciones
es algo que en los estilos
más extremos
del metal a veces no
se encuentra muy distanciado,
tan sólo unos
pocos palmos, porque
determinadas combinaciones
pueden propiciar una
u otra idea en segundos
también dependiendo
de la experiencia previa
del oyente.
“Spill your guts”,
segundo disco de Charger
después de cinco
años tras “Confessions
of a man”, no
engaña en ese
sentido porque avisa
con el negro como tinte
de que sus aguas son
cenagosas y difíciles
de recorrer encontrándonos
cortes dentro de otras
dos separaciones: la
primera una cadencia
lenta, hipnótica,
donde los minutos van
pasando y los acontecimientos
se suceden casi sin
ser percibidos, saturándose
al máximo mediante
la lentitud y soltándose
más según
va a llegar su culminación
(“This is our
Black Sabbath”,
“Shake baby shake!”,
“For all intents
and purposes (You´re
already dead)”,
“The Bereavement
Dividend”), en
el otro lado estruendos
de menor duración
y estilo directo y metálico
que se acerca peligrosamente
al hardcore (“Cult
verses cunt”,
“The pride of
Essex”, “The
Amputee” y “This
is not a song about
vampiros”). El
sello que une ambas
partes es una voz sucia,
pútrida y lineal
sin variaciones y una
utilización radical
de los instrumentos
hasta niveles que hacen
pensar si no estarán
tocando las cuerdas
con sierras, apoyándose,
dentro de esta idea,
en el uso de un medio
(los acoples) como parte
clave de su estilo y
sus composiciones (unidas
sin espacio de silencio
entre ellas).
Precisamente ese afán
ruidista y noise culmina
con “Inducing
the God Reflex”,
un canto al barullo
donde se mezclan y exprimen
elementos de todo tipo
con cierta “armonía”
partiendo de una base
repetida que es un sonido
suelto del tema anterior,
llevando a la férrea
conclusión de
que todo lo anterior
resulta propio, y en
ese sentido efectivo,
pero es lo mismo que
produce que en algunos
momentos este disco
parezca provocar que
te tengan que acabar
llevando a una habitación
acolchada.