No puedo remediarlo.
Hay algo que me une
a este grupo. Es una
droga, me engancha y
no puedo quitármela
de encima. No aportan
nada, son rancios, añejos,
como queráis,
pero tienen ese don
indescriptible que logra
que caiga en sus redes
aun habiendo salido
escaldado. ¿Y
por qué digo
estas cosas de una “medianía”
como Doomsword? No lo
puedo explicar. Quizá
porque estos italianos
despliegan su música
basándose en
las influencias de tres
de mis conjuntos preferidos:
Manilla Road, Candlemass
y los Bathory más
vikingos.
Después de la
brutal decepción
que me llevé
con “Let battle
commence”, su
tercer entrega tras
dos discos que me flipan,
pensé que mi
idilio con los transalpinos
había concluido.
Por eso, no me acerqué
con demasiado optimismo
a “My name Hill
live on”. Sin
embargo, solo escuchar
“Death of Ferdia”
y la genial “Gergovia”,
me han devuelto la fe
en una de mis bandas
de metal épico
preferida. Existen dos
características
que enseguida se adivinan:
La mayor variedad y
el retorno a los sonidos
de “Resound the
horn”, olvidándose
del peligroso delirio
pseudo vikingo o escandinavo
en el que se metieron
en “Let battle
commence”.
En el plano de la diversidad,
es notable cómo
introducen más
pasajes acústicos
que nunca que, paralelamente,
los alternan con temas
más veloces tipo
“Steel of my axe”,
una cabalgada en pos
de la batalla. Asimismo,
los tiempos de duración
de las composiciones
(entre cuatro y casi
nueve minutos) ahondan
en el dinamismo de “My
name will live on”.
Es el primer disco con
Alessio Berlaffa y la
verdad es que su forma
de tocar la guitarra
aporta alguna que otra
novedad, en concreto
en los solos. Al bueno
de Alessio le conocí
en el Metalway 2005,
cuando acababa de entrar
en Doomsword y el tío
lo flipaba cuando le
comentaba mi pasión
por la banda a la que
pertenecía. Otro
aspecto a comentar es
la brillante labor de
Deathmaster, sin duda
aquí, por fin,
ha conseguido dar de
sí todo lo que
apuntaba. Si bien no
tenía ningún
reproche, reconozco
que siempre preferí
la voz de Nightcomer,
el primer vocalista
de los de Varese, pero
basta oír “Luni”
para comprobar la evolución
de Deathmaster.
Aunque el disco es
muy completo, hay un
tema que destaca sobremanera
porque recoge todo lo
que Doomsword significan.
“Once glorious”,
con un principio acústico
precioso, cambio de
ritmo a cañero,
coros “angelicales”
y una voz profunda,
resume a la perfección
la calidad de “My
spirit will live on”.
Quizá se queda
un peldaño por
detrás de sus
dos primeros trabajos
pero hemos recuperado,
al menos a mi parecer,
a una de las bandas
más interesante
dentro del panorama
“True”,
epic metal o como queráis
denominarlo. Recomendado
si te mola este estilo.