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ELVENKING
“The Scythe” (AFM)

Aunque su nombre es habitual es diferentes publicaciones durante los últimos años, nunca había escuchado a los italianos Elvenking. Al llegar su cuarta entrega, “The scythe”, me puse manos a la obra con notas previas, cada una dispar para mis gustos: Hacían euro power y tenían reminiscencias Skyclad. Sólo por esto último me picó la curiosidad pero antes navegué un poco por la red para conocer información sobre un grupo novedoso para mí. Cuál sería mi sorpresa que leí auténticas barbaridades sobre este disco que aquí me toca reseñar: “Lamentable”, “Vendidos”, “¡Modernos!” (¿?)… Un sinfín de epítetos descalificativos se alternaban con alguna que otra opinión positiva sobre las tendencias por las que discurre “The scythe”. Sólo por el morbillo y la controversia generada, metí el compacto en la cadena y…

… bueno, no es para tanto. La verdad es que si antes eran un grupo de euro power con toques folk, ahora estamos ante un quinteto de metal con un collage variopinto de influencias entre las que el folk y el euro power son una más, ni tan siquiera predominantes. Por otro lado, el rollo Skyclad que se lo quiten para siempre porque se parecen tanto a los británicos como a Celtas Cortos, es decir, porque tocan con violín. Sólo exceptuaría la instrumental “Totentanz” que sí es netamente folkie.

Parece ser que los grandes pecados de Elvenking estriban en la supresión del ambiente folk (sí me chocó porque “Totentanz” y “Lost hill of memories” poco hay) y la presencia de pasajes más propios del metal gótico finlandés y electrónica que roza los límites de Marilyn Manson. No seré yo el que niegue esto porque basta escuchar su single, “The divided heart” u el deje de la voz de Damnagoras para darte cuenta de ello. Además, ese inicio sampleado y moderno de “Infection” es un tanto desconcertante aunque al final casi me recuerda más a Lordi que a nada.

No obstante, en general es un álbum bastante elegante y variado, algo que intrínsicamente considero que es bueno. Intercala voces agresivas con las habituales más agudas que, para mí, siguen un camino paralelo a las de Tony Kakko de Sonata Arctica por su modulación. En todas las composiciones existen interludios para dar sensación de continuidad ante un trabajo que mantiene una temática constante con un nexo común, la muerte, algo que se consagra en una magnífica portada.

Me hace gracia que el disco está plagado de guiños a otras formaciones como las ya mencionadas pero el más descarado y curioso homenaje (por ser las dos bandas polos tan opuestos) es el que Elvenking tributan a My Dying Bride justo en el final de “Romance & wrath”, el corte más extenso de “The scythe”. No sé cómo serán sus predecesores pero no me ha resultado tan malo como me lo pintaban. Para no ser algo especialmente atractivo para mí, Elvenking han cumplido la función de entretenerme un rato. Antes de tacharlos sin más, os acosenjaría que les echarais un ojo, quizá os sorprendan.

http://www.elvenking.net
Marco Antonio Romero